Primero como tragedia, después como farsa, después como Trendig Topic

Tragedias, farsas y trágicas farsas.

Hegel dice que los grandes eventos de la historia ocurren dos veces o eso podemos inferir cuando habla del devenir de la historia (1). Tal vez cuando lo dijo habían pasado solo dos veces, pero hasta este momento se han repetido durante toda la historia. Es decir, sucesos como el éxodo judío, el posicionamiento del hombre en el centro de la historia (Sócrates, Kant… Las Selfies), el renacimiento de las artes, la moda retro; revoluciones industriales, han tenido al menos una réplica.

Marx refiere primero como tragedia, después como farsa (2), en el sentido de que el primer momento surge como parte del desarrollo natural, por causas justas o injustas y que el segundo momento es un engendro del primero, en donde “la causa original perdió la vitalidad” y solo queda la reproducción como una ficción, por ejemplo:

En 1968, en Tlatelolco se hizo uso del ejercito para mitigar el movimiento estudiantil, pues era un “desestabilizador del país” y “una amenaza comunista”, amenaza que se consideraba como real; entonces, el dos de octubre, una matanza, una tragedia. Todo fue una suma de errores tanto del CNH, como del Gobierno de México. Por un lado, la CNH y la negación al dialogo y la exigencia del cumplimiento de sus demandas, así como la intención de convertirse en “la conciencia crítica de los obreros” (3). Y por el otro lado, la represión y autoritarismo del Estado. Dice Luis González De Alba, dirigente del movimiento estudiantil, en su libro Las Mentiras de mis Maestros: “Nuestra torpeza, no exime de responsabilidad al Gobierno”. Todo fue una combinación infinita de errores que generó una tragedia: Los disparos del Batallón Olimpia es tomado como agresión por parte del Ejercito, quien contesta la agresión.

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La farsa que (esperando no sonar forzado en mi análisis), significó el uso de Ejercito para combatir el narcotráfico en la llamada Guerra contra el narco. Acciones punitivas para un tema con muchas aristas. La guerra, sin condiciones de victoria definida, no cesó la actividad de los cárteles. La producción de mariguana, heroína y anfetaminas no disminuyó (4). Bajo el argumento de la defensa de la nación, así como en el 68’, se debía a condiciones que el mismo gobierno había propiciado.

La actuación del Ejercito en respuesta al levantamiento armado del EZLN en 1994, es decir la farsa radica precisamente en que la solución es el uso del ejército, más que en mejorar las condiciones de las comunidades Indígenas. Al contrario, la entrada en vigor el TLC era en detrimento de las condiciones de vida de los campesinos e indígenas en su mayoría.

En todo, el Gobierno justifica la acción con el discurso y hoy farsa y tragedia van de la mano, ya sea defendernos de los comunistas, de los narcotraficantes o de guerrilleros. El ejercito es usado para defendernos de nosotros mismos. Pero esto ya no sorprende, y aunque la farsa definitiva estuvo a punto de ocurrir con la llamada Ley de seguridad interior que, al día de hoy, se determinó como inconstitucional. Pero en México, sabemos que eso no detiene al Gobierno, ya encontraran argumentos para continuar haciendo la guerra a los mexicanos, dentro de México.

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Fotografía: El Universal

Quien no conoce su historia, está condenado… y otras falacias.

El lugar común que reza que el que no conoce su historia, está condenado a repetirla. Es insostenible, pues responsabiliza al individuo por cosas que no está en sus manos cambiar. La Clase política, los Empresarios y El sistema económico, producen y sostienen las condiciones para que se repitan; incluso si las conoces, incluso si no quieres.

Nuestra historia (la del país) ya la conocemos y algunos hasta la entienden. Cuando algo que no nos gusta, nos ocurre, nos encargamos de que no vuelva a suceder, pero en ocasiones, hay fuerzas externas que se repiten a lo largo de nuestra vida y a lo largo de toda la historia; ya no basta solo con conocerla, hay que entenderla y sabremos porqué se esta repitiendo de manera cíclica.

Existe mucha teoría y muchos filósofos que han abordado la repetición de la historia: Hegel explica como los eventos históricos engendran eventos similares; Marx con una explicación más profunda de lo referido por Hegel, la tragedia y la farsa; Freud, en un nivel más inconsciente y el repetir para no recordar, recordar para no repetir (5); Bourdieu explica cómo en las relaciones de clase, se perpetúan y conservan tanto entre diferentes clases como dentro de las mismas fracciones de clase. Así también, la reproducción de esquemas y de relaciones, propician que arriba (en el poder) las cosas cambien continuamente para que abajo todo siga igual o en ocasiones peor. Lo anterior se confirma con las reformas, ya sean educativas, energéticas, de telecomunicaciones, de seguridad, etc.

Los dueños del capital, de los medios de producción tanto de mercancías como de cultura, aseguran su propia reproducción. Así pues, “se   crean relaciones asimétricas para mantener sujeto a alguien de manera duradera y estas relaciones se reconocen oficialmente como legitimas ante la ley” pero esto no puede tener éxito sin la complicidad del grupo entero; este grupo social se conserva y se reproduce así mismo y hereda a la siguiente generación estas relaciones. Y aunque exista el ideal del ascenso social, en cada generación, los poderosos cambian las reglas, para que todo siga igual.

Un filosofo planteo la idea del “eterno retorno”, que las cosas se están repitiendo infinidad de veces. La infinidad de fuerzas y condiciones, (tanto personales como históricas), se están combinando de todas las maneras y con todas las variantes posibles hasta que estas combinaciones se agotan y ocurren nuevamente, generando las mismas reacciones o eventos similares. Esta tesis de Nietzsche (6), va en un sentido individual, pero la considero explicativa para eventos históricos, y que en México se están repitiendo con cada vez con más frecuencia, como si estas fuerzas estuvieran en un circulo al que bien podemos definirlo como todas las condiciones propicias para que se repitan nuevamente: Impunidad que provoca que cada vez más delitos ocurran sin que los culpables sean atrapados; corrupción que provoca que dinero destinado a programas de servicios sociales que no llega a quien lo necesita afectando directamente a la población; leyes que protegen intereses de unos cuantos en detrimento de la mayoría.

Así, en la política mexicana las mismas cosas ocurren sexenio tras sexenio, pero por una cuestión de control que propicia el mismo sistema de Gobierno, el capitalismo, el neoliberalismo y las instituciones; en consecuencia, las cosas que les pasaron a nuestros padres, de alguna manera nos pasaran a nosotros y después de alguna manera a nuestros hijos.

Pero no basta con decir que las cosas se repiten, que la historia es cíclica, etc.  Sino que debemos analizar porqué. Puesto que no solo los grandes eventos se repiten, sino que también los más pequeños y triviales, es importante entender las causas, sus implicaciones históricas, la relación entre los actores sociales e incluso analizar el uso del discurso, sus conceptos y su función descriptiva en determinado momento histórico.

El final ya se terminó.

Cuando Fukuyama (7) propone su tesis sobre el fin de la historia, hace la aclaración de que se refiere al fin de las ideologías. Con la caída del muro de Berlín y el triunfo del capitalismo, dice Fukuyama, todo lo que sigue es consecuencia del Capitalismo. Lo anterior suena a dogma, en el que todo lo que ocurre, confirma su hipótesis. Creo que dentro de sus límites es un acierto. No obstante, la llamada posmodernidad y la muerte de los grandes relatos, las nuevas luchas por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y la llamada ideología de género, abonan a la continuidad y a la creación de nuevas realidades no como consecuencia del capitalismo (pero si con implicaciones económicas).

Estos eventos que, si bien ya han estado presentes, hoy se presentan de una manera novedosa y con combinaciones inéditas en la historia, esto nos habla de que aún hay nuevas fuerzas sociales y nuevas combinaciones que hacen que fenómenos inéditos ocurran. Lo que puede generar un shock de realidad, eventos que no tienen comparación y que se explican mediante sus propios elementos.

Los grandes movimientos sociales, más que nuevos son, apropiadamente, resurgimientos, puesto que nunca han dejado de existir, pero sí pierden intensidad. La permanencia y éxito de un movimiento o ideología reside en las victorias que va sumando; cuando deja de tenerlas, desaparece, se extingue o entra en un periodo de baja intensidad. Así pues, los movimientos feministas, o por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ tienen victorias, derrotas y recesos.

Hay fenómenos que se revitalizan al capitalizarse (es decir, que alguien los capitaliza), un ejemplo es Facebook, ante de esta plataforma, existían chats, antes de eso, los amigos por correspondencia. Por supuesto el desarrollo tecnológico dio un mayor empuje, pero desde siempre, el contacto con los lejanos, amigos, familiares o extraños, ha sido una práctica común de las personas.

Algo que sí podemos decir, es que la historia avanza por el lado más costoso, por ejemplo y con un ejemplo muy frívolo, que Zigmunt Bauman (8) plantea de manera notable: Es cómo la moda, esa que cambia cada temporada, es un constante devenir, implica renovarse, aún cuando eso signifique volver a usar la ropa que se usaba hace 50 años. Bauman aclara, la vida no se renueva para el individuo, la vida se desgasta. “La vida es un hecho físico, la moda un hecho social”.  La vida es una línea finita, la moda un circulo infinito.

 Y entonces, ¿por qué no se repite una revolución?

Parece que las condiciones para que una revolución ocurra, pensando en una revolución en la que el pueblo unido se levante en armas y luche contra el poder y mejoren las cosas para el Pueblo; La clase política es cínica, abiertamente despectiva con la población; sus estafas y robos son millonarios; mienten de manera descarada, nos mantienen, pobres, con miedo y pareciera que no hacen nada para mejorar las condiciones de vida. Mas de una vez he escuchado la pregunta ¿Por qué no hay una revolución?, en conversaciones ajenas y en algunas propias.

Las razones que puedo identificar, es que primero necesitaríamos un movimiento nacional radical con cierta carga ideológica, que busque cambios estructurales en beneficio de la mayoría. Aquí tenemos problemas. Los grandes temas son:

  1. La organización social para la búsqueda de un bien común. Con el fraccionamiento de la clase media, se han generado sectores con mayores oportunidades y beneficios que el sistema capitalista brinda: Oportunidades de empleo, de comprar cosas, de estudiar, de tener acceso a ciertas actividades de entretenimiento en mayor o menor medida. Incluso, las condiciones de vida no son terribles para todas las fracciones de la clase media. Para los pobres por supuesto que su condición más difícil.
  2. No hay un régimen totalitarista que nos someta a todos por igual. No hay dictadura; existen sectores mas desfavorecidos y oprimidos por la autoridad.
  3. Al momento no hay luchas revolucionarias. El último movimiento armado es el de las autodefensas. Pero que su lucha es precisamente una defensa de su vida ante una amenaza directa. Por su parte, el EZLN fue un movimiento de reivindicación indígena principalmente.
  4. No hay una disputa de poder dentro del territorio nacional, ni intereses extranjeros para un cambio de régimen.
  5. La sofisticada forma de dominación actual. La descalificación de los movimientos sociales por parte de la clase política logra tener eco en sectores de la sociedad que, adoptando el discurso de los poderosos, socavan el animo de quienes tomas acción y las calles para exigir justicia. Apatía e indiferencia ante el dolor de los otros y la falta de conciencia de clase, son derrotas de la clase media.
  6. Las nuevas revoluciones no vienen de los de abajo. Una revolución armada suena arcaica cuando las Empresas se adjudican las nuevas revoluciones; ahora cualquier avance revoluciona la historia, revoluciona la vida de las personas, revolucionan la manera de manejar, de comunicarse, de ver televisión, …de hacer jugo de naranja, etc…” Estas nuevas revoluciones son una farsa.

Esta postura pesimista no me impide valorar a las manifestaciones, marchas, mítines o cualquier otro tipo de organización social; es imperante alzar la voz ante la injusticia y la ignominia, la violencia y la corrupción. Las causas justas se defienden. Puede que nada vaya a cambiar (o cambiar para bien) y que todo siga igual, pero que eso no detenga a los revolucionarios.

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Referencias:

(1) La ciencia de la lógica

(2) El dieciocho brumario de Luis Bonaparte

(3) Las Mentiras de mis maestros

(4) La guerra antinarco, la gran farsa de calderón. Revista proceso 17/0/2012

(5) Recuerdo repetición y elaboración. Obras completas tomo 11.

(6) Así habló Zaratustra.

(7) El fin de la Historia.

(8) La cultura en el mundo de la modernidad liquida.

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Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad). Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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