Como de cuando lo que digo, ya no lo dije yo.

Recuerdan cuando a Nicolás Alvarado lo cesaron como Director general de TV UNAM, por decir que no le gustaba Juan Gabriel? O cuando Aleks Sintek tuvo que renunciar como Embajador de Buena voluntad de la UNICEF, porque sus declaraciones sobre los Godínez eran inconsistentes con el respeto a los Derechos humanos?

Ahora ocurre con Ricardo Alemán y un meme con una alusión al asesinato. Las televisoras cancelaron sus programas y terminan su relación laboral.

Aquí el enlace al desarrollo de los hechos: https://www.laotraopinion.com.mx/minuto-a-minuto-del-lichamiento-a-ricardo-aleman/

Mientras más elevado es el rango en la escala social (o nivel de fama), las declaraciones y el sentir personal se convierten relevantes, es decir: Las declaraciones se consideran como una incitación a sus seguidores para realizar algún acto.  En boca de alguien que no pertenezca a los medios, se toman como broma y causa gracia, y hasta se le da al botón de compartir.

Pero en ocasiones, esto le puede ocurrir a cualquiera, incluso si no es un personaje famoso.  Se condena a alguien cuando lo que se dice no es bien visto, ofendo o denigra, incita a la violencia; y se busca un castigo, generalmente este castigo es económico, ya sea como multa o como la pérdida de ingresos, es decir despidos.

Porque nosotros ya no somos nosotros, ya no somos individuos, ahora somos la personificación de la Empresa que nos contrató, del lugar en donde trabajamos; ya sea una televisora, un centro comercial o una tienda de conveniencia. El individuo ya no habla por él, ahora habla por toda una empresa. Y éstas se deslindan de lo que se hace mal y terminan con los contratos con los trabajadores que ofenden a la población. Dejamos de ser (en términos fiscales) persona física, para ser persona moral, obligada a ser buena y agradar a todos (como si de un producto o una marca se tratara).

Podemos llegar a sentirnos una especie de despersonalización, en la que yo ya no soy yo, sino una empresa; quien habla es la empresa, quien twittea es una marca, quien postea es una transnacional. Aunque yo no sea un vocero, o alguien de alto rango y sea solo un empleado, soy la cara y la voz de una Empresa.

Así pues, una vez más la sociedad acepta la necesidad de represión y el castigo de las pasiones. Lo privado, una idea, un comentario si no es bien visto por la sociedad es denunciado. Por supuesto creo que la incitación o insinuación de un crimen no es correcto, lo diga quien lo diga; famoso o no famoso.  Pero hay ocasiones en que el Otro, el que piensa diferente, es el enemigo al que hay que eliminar de la vista del público sin concesión, por cualquier medio necesario.

Si lo que preocupa es que un individuo piense de cierta manera y la única solución que disponible es despedirlo; es solo mover el problema de la esfera pública. No hay posibilidad ni lugar ni necesidad de entendimiento… Para qué?

k22_-Do5_400x400

Imagen: Twitter

Anuncios

Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad). Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
Esta entrada fue publicada en Análisis psicosocial acerca de lo obvio. y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s