Cultura para las masas (Fragmento)

Cultura para las masas

Cultura de masas es, aquel producto en serie, con fines de consumo y que pone al mismo nivel, tanto obras de arte clásicas, como las nuevas expresiones artísticas o contenidos, (ya sean de televisión, cine o música) a las cuales, despoja de su carácter reflexivo, es decir, se plantean cuestiones obvias de manera muy descriptiva pretendiendo ser una crítica (o sátira) que no es más que una descripción de situaciones obvias, para hacerlo más fácil de entender. Mientras más sencillo se presenten las cosas, abarcan un rango más amplio de población y así, se pone al alcance de todos. Productos diluidos y banalizados.

Por un lado, están la música, el cine y la televisión; los medios definitivos de comunicación de masas, manejados por personas de negocios y que ponen en el mercado música con esquemas repetidos y fáciles de escuchar; películas donde invariablemente, sucede lo mismo; con un clímax explicativo y finales felices. También tenemos al Presentador de noticias, con su frase y/o gesto distintivo o el programa matutino con sketches, que son solo un comercial extendido, con chistes fáciles y nunca cuestionando nada.

Así mismo, en la radio se tiene un esquema que se replica en la mayor parte de radio difusoras. Se tiene el tema del día, la participación del público, el momento de “reflexión”, generalmente hecho con opiniones de sentido común o lugares comunes. Tienen también la intención de ayudar al auditorio con sus problemas. En ocasiones, llevarán a un experto en cierto tema, con la finalidad de mostrar seriedad, en un claro intento de no parecer productos vacíos, para terminar presentando a “expertos” complacientes con el programa. Si estos medios modificaran algo, alejarían a las masas.

Por otro lado, los medios toman expresiones artísticas y las diluyen, hasta que el resultado es un producto que consumir y no una obra para reflexionar. Ejemplos de esto: Obras de teatro acerca de programas de televisión; actores de televisión anunciados como participantes de alguna obra de teatro, esto con el fin de atraer al público que no asiste al teatro. Obras cinematográficas, que son adaptaciones de libros que, bajo esta premisa, sugieren ser productos de cultura elevada, por decirlo de alguna manera.

El aspecto positivo en el que se puede pensar, es que atrae a las personas hacia la cultura. Y eso es magnífico. Pero la realidad es que, como lo menciona Eco, se lleva la cultura a las personas, y ahí es cuando fallan, pues se modifica el carácter de una obra, para que sea del gusto de la masa.

Así mismo, los productos para las masas, deben contener una cierta cantidad de elementos o valores, para que puedan ser gozados de diversas maneras por un amplio número de individuos. Pensemos en una película acerca de desastres naturales; tiene efectos especiales, para los que gustan de esto; tiene un tema importante como el cambio climático o, los efectos de la depredación de la tierra, nos invita a una “reflexión” en cuanto a nuestra forma de vida; y se puede usar al artista de moda, para atraer a cierto sector, así como una historia de amor o del reencuentro entre un padre y un hijo, dentro de la trama.

La película será un éxito comercial, porque se exhibe a todas horas y el espectador pensará que está en frente de una joya cinematográfica, cuando en realidad no es más que una repetición de esquemas complacientes con el público. Y obviamente, con la moraleja de ser mejores personas.

Geo-Tormenta_Poster_Latino_JPosters                                                             *Imagen: Internet

Otro ejemplo es el Reggaetón; el cual es criticado por ser un “mal producto musical”, pero cuenta con aliados en los intérpretes de otros géneros musicales, consagrados en el gusto del público, ahora cantando reggaeton y así, es legitimado por las disqueras, mostrando una faceta más inofensiva del género. Y entonces, tenemos al joven que le gusta el reggaetón, que ahora comparte su gusto, con alguien a quien le gusta Enrique Iglesias o Shakira, por dar un ejemplo.  Por supuesto la intención es hacer bailar y hacer billetes. Las compañías tienen que abarcar los más elementos posibles, si lo hacen bien, tendrán un éxito comercial.

No quiere decir con esto, que este tipo de contenidos sean del gusto de todos; como se había mencionado anteriormente, habrá elementos y valores que serán detectados por el público que, serán de su gusto o de su total desagrado.

Es decir, el llamado “movimiento alterado”, goza de popularidad porque representa los valores de un sector específico, además de que es un género norteño. Puede que no seas una persona violenta, pero que sí te guste el género norteño.

Más allá de eso, en el documental “Narco cultura”, se muestra claramente cómo ese movimiento se gestó en Estados unidos, por empresarios no con fines artísticos (Adolfo y Omar Valenzuela), sino con fines de lucro. Gente bien vestida del sector del entretenimiento, con productos vacíos de reflexión, pero sí llenos de relatos violentos y de consumo de drogas, ven en el fenómeno del narcotráfico, su inspiración.

Edgar Quintero, vocalista de la banda “Buknas de Culiacán”, expresa en el documental su deseo de vivir en México, “ya que eso le dará inspiración”. Su Esposa lo desaprueba, a lo que Quintero concluye, que solo por un tiempo.

masas*Imágenes: Internet

En su ensayo “en defensa del nárcocorrido” Juan Carlos Ramírez refiere como el nárcocorrido, ha evolucionado de ser descriptivo de “enfrentamientos y contrabando, para concentrarse en mostrar la vida placentera y las fiestas de los narcotraficantes”. El movimiento alterado, sintetiza describiendo la buena vida de los que gustan de ser violentos.

Hace más de cien años, el carácter relator del corrido Revolucionario, lo hizo popular; ahora el movimiento alterado, más que relatar, exalta comportamientos. Este tiene su mayor audiencia en los Estados Unidos, y es un producto con derivados en el cine, banalizando al narcotráfico y despojando a la música de toda reflexión.

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Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad). Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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