Cuando las palabras no alcanzan (a llegar). (Fragmento)

Se dice que la realidad es una construcción social y que engloba la totalidad de lo real; es producto y productora de la realidad (Y. Stavrakakis.), sin embargo (y acercándonos un poco a la Psicología discursiva),  lo que la construcción social genera, es un discurso con el lenguaje disponible y, si entendemos el lenguaje como un acto social, seremos capaces de entender esta necesidad de los individuos de La verdad (la misma para todos). Una verdad que solo puede  enunciar  la realidad.

Pero, como liberarnos entonces de la tautología “producto y productora de la realidad” o retomando la pregunta: ¿Qué estimula la producción de nuevas construcciones sociales? (Stravakakis) y la respuesta es, que debe de haber un “shock de realidad” (B. Holzner). Un evento traumático, una crisis, algo que sacuda nuestra consciencia, algo difícil de nombrar (porque tal vez, aún no existen las palabras o enunciados), para que se produzca algo nuevo en la estructura social; un nuevo discurso, una nueva explicación, nuevos términos de ser necesario.

Era difícil mencionar, comprender y procesar los acontecimientos del 11 de Septiembre en las Torres gemelas, el video de hungry bitches mejor conocido como two girls one cup, la película Serbian film, la postulación de un payaso de la televisión para Gobernador;  la violencia (con precedentes) de la guerra en contra del narcotráfico o del surgimiento de las autodefensas en varios Estados de la República Mexicana; la pérdida de un amor o enamorarse de alguien; la ejecución de civiles en Tlatlaya, o los estudiantes desaparecidos de  la Escuela normal de Ayotzinapa.

Alguno de estos eventos generó un discurso nuevo para explicarse a sí mismo, de igual manera, algunos otros refutaron y modificaron el discurso existente o sacaron a la luz un discurso oculto. Se redefinieron conceptos y se crearon nuevos.

Enfermos de realidad

Tomando en cuenta la propuesta: “la realidad no puede ser enunciada”, la cual declara que, al enunciar un hecho, éste se encadena al plano de los símbolos,  a la construcción social de la realidad, lo que tiene como consecuencia que el enunciado nunca diga lo que se pretendía decir acerca de la realidad.

Un ejemplo de esto, es cuando después de algún acontecimiento (algo real), sea la muerte de un familiar, un terrible accidente o un momento de felicidad; el individuo refiere: -“No hay palabras para poder expresar como me siento”-; cualquier cosa que le digamos o que el individuo diga, no se acercará por nada a la verdad y la realidad no podrá ser enunciada. (Todavía)

 Aquí se puede pensar: “pero es su realidad y lo que el individuo diga es válido, son sus palabras y es su sentir”. Pues sí… pero el mismo individuo lo expresa: “No hay palabras” o lo que es lo mismo, no las encuentra. Los símbolos mediante los cuales aprendemos a hablar, a relacionarnos con el mundo, a compartir una cosmovisión; aún no se asemejan en nada al sentir del sujeto, cualquier cosa que escuche o le digan, en una de las situaciones anteriores, no le servirán de nada, ni de consuelo, ni para poder expresarse.

En un primer momento, sondeamos la opinión y el sentir de los Otros para obtener coordenadas para saber qué pensar, qué sentir, qué decir, incluso  qué broma hacer. En este momento transitorio entre el “no hay palabras” y el surgimiento de la verdad, la Realidad es difícil; tanto que puede llegar a ser insoportable, al grado de que el individuo enloquezca (y pueda así escapar de la realidad) o queden secuelas psicológicas (estrés postraumático, fobia, ataques de pánico, etc.)

Un evento que disloca nuestra experiencia de la realidad, convierte a ésta última en una amenaza; nadie nos entiende, los otros se convierten en enemigos o en obstáculos indeseables que estorban.

Algunos podrán refugiarse en el consumo de sustancias, con el fin de “no ver” aquella realidad que les resulta amenazante. La falta de enunciación produce síntomas.

La manera en que algunos periódicos presentan sus noticias con titulares bromistas y al mismo tiempo exhiben imágenes violentas o sangrientas, nos hace notar que el uso del humor nos ayuda a tomar una distancia psíquica entre el evento sangriento y nosotros. El lenguaje aquí tiene esa función de protección, las palabras se interponen entre el evento y nosotros con el objetivo de protegernos.

 

Referencias:

Sravakakis, Y. (2007 ) Lacan y lo Político. Prometeo Editorial.

Holster B. (1968) Reality construction in Society.

 

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Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad) (2017) El Eco de la cultura de masas. (2019) Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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