Adiós a la familia Kelloggs (Nuevos hechos acerca de la televisión).

Con el paso del tiempo se van generando nuevos fenómenos propios de la época y algunos otros que ya existían salen a la luz; El propósito aquí, es abordar algunos fenómenos televisivos de manera breve, debido a que cada uno por separado es complejo, extenso y con sus particularidades, sin embargo se conecta de una u otra manera con todos los demás fenómenos televisivos.

Como se menciona en el párrafo anterior, algunos son nuevos fenómenos que pueden ser hasta inevitables, que dictan nuevas tendencias (formatos de caricaturas o de nuevos programas, maneras de hablar, expresarse o pensar) e incluso son necesarios para la supervivencia y adaptación de las personas a la sociedad; otros, son fenómenos que han salido a la superficie pero que ya estaban ahí (ocultos), pero no se había realizado un análisis adecuado para su interpretación, o simplemente no era el momento para que salieran a la luz, por cuestiones sociales o mercantiles, (vaya uno a saber).

La televisión ha generado mucha bibliografía, estudios y posturas; habrá quien piense: “y en donde está la familia?” y aunque sabemos que la familia es el primer vigilante del niño, la dejaremos de lado (por esta ocasión) con el afán de resaltar el fenómeno de la televisión por sí solo.

La vida (también) es en HD.

En un trabajo realizado por los españoles Antonio Garcia e Isidro Moreno en 2006  llamado “Guía Multimedia Pantallas Sanas”, entre muchas otras cosas, se  menciona que la televisión actualmente ha perdido adeptos debido a las llamadas “pantallas”, que no son más que estos nuevos aditamentos portátiles que le dan al “pantallavidente” un papel más activo en cuanto  a la selección de contenidos.

Dichos dispositivos, los cuales cuentan con un contenido  precargado por el mismo usuario, nos deja ver un sesgo de su realidad psíquica, pues ellos deciden que “cargar y descargar” en sus equipos,  sin embargo estos contenidos no distan mucho de lo que se ve en la televisión y que las personas que no cuentan con la tecnología necesaria deben de ver

Y menciono la palabra “deben” porque parece ser una obligación tener la televisión encendida aunque no haya contenido llamativo para el televidente y aunque sepa que el contenido es absurdo, la respuesta es la misma al cuestionarle el por qué de la televisión prendida y es: “pues no hay nada más que ver”.

¿Si se piensa en imágenes, las pantallas son pensamiento?

Es Giovanni Sartori quien menciona “el pensamiento llega hasta donde comienza la imagen” el pensamiento se detiene de producir para comenzar a recibir. Entonces ¿Cómo esperamos después que el niño logre conceptualizar de manera independiente, si está acostumbrado a ver más de 4 horas diarias de pantallas, en las que no se le exige nada y no se le enseña nada digno?

De estas 4 horas que se ven, al menos 1 de esas horas son comerciales,  y aunque no es el tema central, es importante mencionar que, si se analiza los comerciales, al inicio de su historia los comerciales mostraban y enseñaban como usar el producto y las facilidades que nos otorgaba dicho producto y además de todo, nos daba la orden de comprar, tomar fumar etc.

Posteriormente los comerciales nos mostraban que cosas sensacionales, imprevistas y divertidas sucedían tener en nuestro poder tal o cual producto; (también en esta época es donde la perfecta [e imposible]  familia kellog’s se nos mostraba radiante, feliz y divertida). Hoy los comerciales dicen que nuestra existencia (y el mundo) será mejor si compramos.

El zapping.

En esta época llena de estímulos como lo son los espectaculares en las calles, el ruido, la televisión, el Internet y todas las demás pantallas, hacen cada vez más difícil la concentración; pasamos de un foco de atención a otro por  breves lapsos de tiempo. Después de un tiempo, el pensamiento se configura para funcionar así, haciendo zapping (por eso nos cuesta tanto trabajo leer, pues requiere de centrar nuestra concentración en un solo estímulo.)

Las caricaturas son cada vez más veloces en su desarrollo y más cortas en duración; en un episodio de 15 minutos se cuenta con un inicio, desarrollo y un final; todo esto a un ritmo vertiginoso que no da tiempo para el análisis o reflexión. El niño no filtrará nada, tan solo se dará un agolpamiento de imágenes en su mente, a las cuales les dará una interpretación basada en sus limitadas herramientas mentales.

No hay series animadas que tengan una continuidad o que tengan una historia que vaya más allá de dos capítulos, los capítulos son independientes y no te pierdes nada si no viste el de un día anterior y puedes ver el de mañana sin ningún problema. Las caricaturas solían ser historias extensas con personajes que iban  creciendo y estaban en constante cambio, iban y venían entre situaciones, contenían escenas sin diálogos que mostraban mucho, siendo un tipo de escenas más contemplativas.
Ahora un vídeo de más de 4 minutos es difícil verlo de principio a fin y leer integro un texto de más de 5 párrafos es toda una hazaña.

Realidad (c) o (n) ficción.

El niño considera que lo que pasa en la televisión es real y que le puede suceder a cualquiera; en parte tiene razón, pues las situaciones que se plantean en televisión suelen ser reales, pero no están sucediendo realmente, todo esto es ficción pero el niño no lo sabe y si lo llega a saber, tarda en entenderlo.

Lo que hace la televisión es restregarnos en la cara la cultura popular, misma que no es cuestionada por los adultos y mucho menos por los niños. Se nos muestra y se nos educa para la irracionalidad; las pantallas lo hacen y los padres (ausentes en la casa y en la tele) o siguen la misma línea o no les importa.

La realidad de la pantalla se convierte en la realidad real y nadie (o al menos no muchos) queremos vivir fuera de la realidad, se quiere ser capaz de hablar con los demás acerca del capítulo de anoche en la telenovela de las 10, o de la noticia de moda, o del partido de la liga de futbol Española en la que juega ¡el mejor jugador del mundo!, o de la caricatura del momento. Es más nadie se quiere quedar fuera de la historia la cual está disponible en las pantallas.

¿Y la familia Apá?

Otra cuestión es, que es inevitable que el niño vea televisión y más inevitable aún, es que la vea sin supervisión de un adulto, y ¿qué es lo que se ve actualmente en televisión? La respuesta es (entre [muchas] otras), que ve un modo de vida en el que la familia no existe o son un montón de idiotas. Este mensaje es repetitivo, sistemático y constante las 24 hrs. los 365 días del año, de que los adultos son una limitante para su diversión.

Los programas infantiles carecen de padres, situación que se explica esporádicamente en algún capítulo, sin embargo el niño no entiende, pues él ve solo las acciones mas “no entiende las motivaciones de los personajes” (C. Popper. La televisión es mala maestra), pues en edades tempranas (e incluso algunos [disque] adultos) tienen una limitada comprensión del mundo.

La televisión no es el primero en “levantarse en armas” en contra de la familia, Ariel Dorfman (1971) en su libro: “Para leer al pato Donald”, toca el tema, sin embargo no ahonda en él y nos demuestra que, es en los comics de Disney  donde desde hace mas de 40 años, se elimina por completo a la familia nuclear; no hay padres, ni madres, solo tíos y la única madre que existe es “Mamá Malo” junto con sus chicos malos por dar un breve ejemplo.

Se puede decir que se le está dando todo el poder a la televisión (y como poder factico [otro gran tema] claro que lo tiene) y que dejó de lado a la familia, y al mismo tiempo la familia se ha hecho a un lado para dar paso a la televisión.

El niño debe de saber que lo que está viendo no es real, que todo es mentira, que todo obedece a un guión y que todo fue planeado con premeditación; que sepa que en la televisión se ve lo que quieren que veamos, y para que esto suceda y el niño lo sepa, es necesario que el adulto también lo sepa.

Desde sus inicios, la televisión y su pantalla, estaba destinada a ser influencia, a modificar la vida de las personas, a mostrar el mundo a todo el mundo, de hacer de  el”mostrar” un “monstruo”, de vigilar, de ejercer poder, de mostrar lo que quieren que veamos, de cuidar…de enseñar.

Sin embargo no enseña nada que el individuo no tenga ya dentro de sí y que sea parte de sus herramientas mentales, (en todo caso refuerza conocimientos con programas como Dora la Exploradora); por eso es NECESARIO aprender a ver televisión, para poder realizar una crítica y una apreciación de la televisión. No estaría mal instaurar en las escuelas una materia que exclusivamente enseñe al niño o al joven a ver televisión.

Finalmente y citando a Carl Popper: “¿Si la televisión fuera una persona, la dejarías acerarse a tus hijos?”.

Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad) (2017) El Eco de la cultura de masas. (2019) Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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