El juego es cosa seria.

Aún con la proliferación de los equipos electrónicos con demanda por parte de los niños (teléfonos celulares y Ipads), continúa la venta de figuras de acción, muñecas (de acciones) o infinidad de juguetes para la manipulación de los niños; por supuesto que se venden con temáticas específicas, como lo son muñecas adolescentes monstruo que asisten a la secundaria, que están a la moda, que son princesas o figuras de acción como lo son súper  héroes, defensores del planeta o héroes de caricatura.

Se podría pensar en la limitación a la imaginación con este tipo de juguetes (de personajes de televisión) y que el niño solo terminara reproduciendo algún capítulo de televisión visto anteriormente, sin embargo para el niño, éste juego (el que sea) es de suma importancia para su salud mental.

Y es que todos (absolutamente todos) los niños  en condiciones normales  juegan. Desde un juego simple, hasta alguno elaborado, pasando incluso por el grotesco, dando señales del desarrollo físico y mental del niño. Podemos recordar nuestros  años como niños y reencontrar esos mundos creados por la imaginación en los que éramos una especie de pequeños dioses controlando el universo; estábamos ahí, a salvo… y todo siempre salía conforme al plan.
 
¿Por qué juega el niño?                                                                                                       
Una de las mejores respuestas que existen, es aquella que nos dice que el niño, en una temprana edad, no cuenta con el lenguaje suficiente para poder expresarse, y más aún, no puede siquiera explicarse ciertas emociones, pues no cuenta con las palabras para poder conectar con dicha emoción, y que es lo que hace el niño?… Juega, y así, sin hablar, se expresa libremente.

Podría presentarse un síntoma en sustitución de las palabras, siendo este un comportamiento desadaptativo, pero que al niño le funcionara (por decirlo de alguna manera) como forma de expresión. (Si persisten las molestias {para usted} consulte a su Psicólogo)

Volviendo al juego, el niño tendrá en sus manos un medio de expresión motivado por “algo” que está ahí adentro pero que no puede nombrar y que funciona como un mecanismo generador de juego.

Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en la película Totoro, donde se aprecia a este ser enorme que no habla, pero que produce un sonido monstruoso y que vendría representando eso que el niño no puede designar porque no sabe, pero que está ahí… como un monstruo (como todo aquello que se desconoce) mudo y juguetón.

¿Para qué juega el niño?
Cumplimiento del deseo: Jugando se puede acceder a una fantasía, en la que el niño experimente satisfacción y obtenga placer al tener aquello que anhela; podría ser tener una familia, tener súper poderes o realizar hazañas increíbles.

Es un trabajo serio que da seguridad el niño, obtiene un placer inmediato, no es necesario esperar para ver una caricatura si él puede ser el director y escribir un capítulo de su serie favorita. Tiene un deseo de mostrar su creatividad y ser aplaudido por ello, por eso, siempre tiene que  mostrar al padre, a la madre o al hermano, su creación con orgullo. Busca la aprobación y así confirmarse que ha hecho un buen trabajo.

Resolución de problemas: Como vemos en Lego (la película), el pequeño plantea una problemática real; un padre que amenaza con terminar la diversión y eliminar lo lúdico de las piezas de lego. El niño ve amenazada su creatividad por lo que planea tapar (eliminando de manera simbólica) el pegamento.

El niño reproduce su mundo en el juego, idea soluciones, mueve piezas y analiza que hacer y cómo hacerlo; vuelca su mente hacia afuera intentando, con sus recursos, encontrar una solución (o una explicación).

Es parte importante de la vida anímica del niño, es la metáfora de su vida. Reproduce el conflicto, real o imaginario en el cual, el niño demuestra su desarrollo evolutivo. Ayuda a externar cualquier situación que experimenta y al mismo tiempo desarrolla, en cierta medida, habilidades sociales; se puede ver un sesgo de su actitud hacia la vida.

El juego ayudara al niño a aprender un rol, desarrollará pensamiento e ideas, y no hablo de la (anticuada) postura de si jugar con muñecas o cochecitos los hará esclavas o machos. En el juego también se reproduce una función social (mamá, papá, enfermera o  mecánico).

Es importante una actitud positiva del adulto ante el juego del niño, pues es la antesala del desarrollo cultural, personal, social y psíquico; es importante respetar el juego, creer y confiar en los niños. El niño juega a lo que piensa, a lo que ve, a lo que experimenta, a lo que cree, a lo que desea; el niño enfrenta al mundo con los juguetes en la mano como su única arma.

Acerca de Ernesto Del Toro

Ensayista autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad) (2017) El Eco de la cultura de masas. (2019) Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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