Una tarde con Sófocles, Foucault y Peña Nieto

      “Creo que hay realmente un complejo de Edipo en nuestra civilización. Pero este complejo nada tiene que ver con nuestro inconsciente y nuestro deseo, y tampoco con relaciones entre uno y otro. Si hay algo parecido al complejo de Edipo, este no se da a nivel individual sino a nivel colectivo; no apropósito del deseo y el inconsciente   sino a propósito de poder y saber” (Michel Foucault)

Con el propósito de entendernos, abordaremos de manera breve (y [muy] superficialmente) la obra dramática “Edipo rey” de Sófocles (que en sí es una trilogía) y su poder descriptivo en cuanto a las diferentes instancias de la verdad , que no es el objetivo de Sófocles, pero que Foucault describió de manera clara en “La verdad y las formas jurídicas”

Como se sabe, cuenta la historia que Layo (Rey de Tebas) y Yocasta tendrán a un hijo que, a decir del oráculo, mataría su padre y se casaría con su madre. Al nacer el pequeño, el Rey al tener en cuenta semejante profecía, decide entregarlo a uno de sus súbditos para que se deshaga del bebé.

edipo

Este hombre no puede terminar con la vida del infante por lo que lo deja en el campo donde es encontrado por un Pastor, quien lo lleva con Polibo, Rey de Corinto y su esposa quienes no tenían un heredero y deciden  bautizar al niño con el nombre de Edipo.

Este al crecer, se entera de que los reyes (de Corinto) no son sus verdaderos padres, por lo que acude con el oráculo para que le revele la verdad, obteniendo de éste, solo un dramático presagio: Mataras a tu padre y desposaras a tu madre. Aterrado decide huir para que dicha profecía no se cumpliera.

El resumen de la historia es que Edipo mata a Layo (su padre Biológico) en una batalla, resuelve el acertijo de la Esfinge, es proclamado rey de Tebas y se casa con Yocasta. Al haberse cumplido la profecía, una plaga cae sobre el pueblo. 

Edipo, al buscar ayuda del oráculo, se entera de que efectivamente ha matado a su padre y se ha casado con su madre y en consecuencia, el pueblo padece ese destino fatídico. Yocasta se suicida, Edipo se saca los ojos, se exilia y sus hijos quedan a cargo del pueblo. (Heredaron el negocio).

Ahora bien, extraemos aquí un punto que nos interesa: La verdad (y sus versiones). Primero tenemos la Verdad que los DIOSES le enuncian al REY Layo; después sigue la verdad del REY, que conociéndola la transfiere de manera anónima a un súbdito para esconderla o huir de ella y después en consecuencia, esta verdad es conocida por un habitante del PUEBLO.

La verdad fue cambiando de forma, pues no son iguales, la verdad celestial, la verdad de la realeza y la verdad del pueblo. Se habla de la misma verdad sin embargo la enunciación es diferente.

Por ejemplo, pensemos en México, elecciones 2012 y encontraremos similitudes claras entre nuestra historia y la escrita por Sófocles:

Una verdad enunciada por los dioses (acerca de una realidad inevitable) a través de oráculos; conocida y negada por reyes (se acepta y se maquilla el engaño) y conocida finalmente por el pueblo.

Puede parecernos familiar si pensamos en Presidentes impuestos por una clase política todo poderosa, con Televisoras que niegan los hechos y un pueblo que sabe lo que ve (como aquel pastor que encontró al bebe en el bosque). Diferentes capas de la verdad.

No se trata de comparar a el Presidente Enrique Peña Nieto con Edipo, pero su victoria era algo que se mostraba como una fatídica profecía. Desde el 2008 (o tal vez desde antes) quedaba claro que Peña Nieto se perfilaba para ser el Presidente de México.

peña

Las televisoras nos entregaban a Peña en las noticias de la noche (como un súbdito dejando al bebe en el bosque) y nosotros el pueblo, veíamos (o los que alcanzaban a verlo) como ese muñeco guapo (no de cartón pero si acartonado), que no debía ser Presidente, iba a ser presidente.

Al cumplirse la fatídica profecía, la tragedia del pueblo de Tebas ahora flota sobre México.

Acerca de Ernesto Del Toro

Autor de: Un libro real, sobre la realidad. (Ensayos sobre la experiencia de la realidad y de las aproximaciones a la verdad) (2017) El Eco de la cultura de masas. (2019) Me he desempeñado con honores en la que Alvaro González de Mendoza (El Vallero Solitario), denominaba la Carrera de obviología nuclear. De todo, en todo y para todos, en esta época donde ya nadie cree en nadie y la realidad de disuelve en el aire.
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