Separar a la obra del artista (y de cómo es que se hace)

Es probable que hayan escuchado la expresión “separar al artista de su obra”, para referirse a los casos en que un artista ha cometido algún crimen u otro acto ilícito (generalmente de índole sexual, como acoso o violación), y de quien se desea continuar escuchando su música, disfrutando sus películas o sus pinturas.

Apreciar la obra y no al artista, puede ser la primera idea que nos llegue a la mente, sobre todo si se trata de un artista que hace cosas que nos gustan; pero si lo pensamos mejor, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo sabes si ya separáste al artista de su obra? ¿Qué se dice, que se hace? ¿La manera de disfrutar cambia? ¿Se trata de escucharlo o verlo, sin pensar en su crimen para después, al verlo en los tribunales, no pensar en él como un artista? Todos lo mencionan pero no nos dicen cómo hacerlo.

Pero, si como refiere Heidegger:

El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno puede ser sin el otro. Pero ninguno de los dos soporta tampoco al otro por separado. El artista y la obra son en sí mismos y recíprocamente por medio de un tercero que viene a ser lo primero, aquello de donde el artista y la obra reciben sus nombres: El arte. [1]  

Entonces,  en este orden de  ideas, separarlos requiere de disociar al arte entre cosas (la obra) y personas (el artista): Cosas que consumir sin apreciar su origen, pues provienen de una persona con deseos, pasiones y secretos, sin pensar en qué tanto de sus actos ilícitos influyeron en la obra. De igual manera, personas de las que debemos anular de nuestra mente sus creaciones, u olvidarlas y restarles importancia, porque fueron hechas por criminales.

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La industria ha demostrado que no puede separarlos, pues ha ido “eliminando” de la escena, a actores, productores y directores (en general han sido hombres) y a sus creaciones y su legado.  Los expulsó y olvidó, condenando su ser y sus pasiones, ya sea por negocio o corrección política. Expulsaron al arte y a su creador, no podían hacer lo uno o lo otro. En el caso del cine, es más complejo, puesto que es una expresión artística que involucra a una gran cantidad de personas, pero que finalmente, son afectados de manera colateral. Aunque esto no es nuevo, pues basta con remitirnos a la historia, para encontrar casos similares, sobre todo en la literatura; ha cobrado relevancia, sobre todo por los movimientos para denunciar los abusos de artistas (entendiendo su posición jerárquica), en contra de mujeres. Lo cual, de alguna manera nos exige tomar postura, ya sea en referencia al movimiento feminista o al mismo arte.

Por otro lado, el público y los fans, mientras más alejados se encuentran de los afectados, más fácil será continuar disfrutando la obra y del artista, pues su obra les significa algo e incluso les recuerda eventos significativos de su vida. Así, el artista no pierde la totalidad de sus fans, a menos que su “crimen” [2] les signifique algo, es decir, que algún sector demográfico (población gay, mujeres, niños, etc.) se vea directamente afectado.

Podemos preguntarnos, ¿Qué tanto de la obra de un artista nos remite a su crimen? No es de sorprender cuando a un cantante, que habla de crímenes o drogas, lo inculpen precisamente por ese tipo de actos en su vida personal; pero sí sorprende cuando un artista que canta sobre salvar al mundo, sea acusado de abuso sexual infantil.

En caso de que el artista haya tenido un proceso legal y haya cumplido algún tiempo de cárcel o pagado otro tipo de condena, parece que el crimen se perdona, pero queda algo que no permite al artista volver a ser el mismo, el público lo percibe diferente; su reputación quedo manchada por más que la industria modifique su imagen. El crimen se perdona pero no se olvida que ocurrió y precisamente en ese “no olvidar”, se desarrolla otra etapa de la condena del artista. Pero incluso, las aportaciones artísticas pueden interferir con los procesos de juicio, incluso se puede legar a tener más consideraciones con algunos artistas, pues un criminal sin obra es más despreciable y no le tenemos consideración alguna. Por supuesto, habrá público que defienda a sus artistas favoritos, algo que sucede en todos los ámbitos, sean laborales, familiares o eclesiásticos.

En el caso de algunos crímenes, los afectados ingresarán a la historia como valientes o mentirosos, (pues siempre hay un velo de duda sobre las victimas), para posteriormente ser olvidadas por públicos más amplios y lejanos.

Con todo lo anterior, abogar por la separación del artista y su obra, denota cierta insensibilidad con los afectados, es como decirles: “voy a escuchar sus canciones, pero no como las de tu victimario, sino como cosas que creó otra persona”. Es como una impostura intelectual, posturas o conceptos que carecen de sentido y que pretenden explicar algo, pero que solo suenan interesantes.

Finalmente, podemos inferir que el arte se va a conservar a pesar de las víctimas, lo que sí considero posible, o creo que es lo que sucede, que lo que separamos es: A las víctimas de nosotros.

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[1] M. Heidegger (1936) El origen de la obra de arte.

[2] La palabra esta en comillas, ya que además de los crímenes comprobados y llevados a los tribunales, hay otro tipo de actos ilícitos, que se refiere a las denuncias anónimas o a cierto tipo de acoso, no necesariamente catalogado en la ley como crimen, pero que definitivamente trasgredieron ciertas normas sociales. (Comentarios o mensajes inapropiados)

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La violencia (ya) es normal. (Escritos de un viejo paranoico)

(Aclaración: Este escrito va dirigido a quienes no han sufrido una pérdida sensible a causa de la violencia; para todos ellos, esta reflexión no será más que palabrería nada reconfortante. Las personas víctimas de un delito o los familiares de personas desaparecidas sufren consecuencias devastadoras que modifican sus vidas para siempre. Tienen la difícil tarea de reestructurarla o reconstruirla a pesar del dolor; no puedo decir nada que capture o describa esa experiencia).

Hace tiempo, circulaba en las redes sociales un post, en donde un hombre joven describía su incomodidad (y a veces preocupación) al ir caminando detrás de una mujer y pensar que ella pensaba que él era una amenaza. Muchos otros jóvenes comentaban sentirse igual, al ir caminando detrás de una mujer por una calle solitaria, algunos disminuían su velocidad, otros se ponían a revisar el celular, para que la mujer notara que no la estaban siguiendo. Este asumirse como posible victimario, tanto en la mente de la mujer como en la propia, resulta incómodo e indeseable, sobre todo, cuándo tal vez, unas calles atrás la sensación del hombre era de posible víctima, debido a la violencia[1] en las calles.

La modificación de las conductas y la repercusión en las relaciones sociales en espacios públicos, con desconocidos, que ha generado la inseguridad, nos posiciona en una etapa del desarrolla de la sociedad en la que la violencia es normal, entendiendo la norma como precepto a seguir, reglas o modelos de comportamiento. Sabemos que hay rituales (y medidas) de seguridad que de manera individual llevamos a cabo, como colocar cadenas, candados, bastones en los autos, colocar alarmas, buscar calles alumbradas y cambiar de rutas, grupos vecinales, etc. Que de alguna manera denotan un estado de alerta. Voy a hacer hincapié en algunas conductas, que más que rituales de seguridad, dan cuenta de cómo la inseguridad (causada por el clima de violencia), han permeado en las relaciones sociales al punto de convertirse en normales.

Primero, es algo cada vez más común que, las personas destinen ciertos bienes para un evento de asalto: Portar un celular de gama baja o una pequeña cantidad de dinero para tener algo que entregar a los asaltantes y que no les hagan daño. Segundo, cuando sucede que a una persona la asaltan, también es común escucharla expresar: “Ya me tocaba a mí” o “ya se llegó el día”. No obstante, pese a lo anterior, hay delitos que nunca pensamos (o esperamos) que nos puedan ocurrir, por ejemplo: La desaparición de algún familiar, que a pesar de ser un fenómeno que ya tiene muchos años, y que continúa creciendo alarmantemente, nos negamos a aceptar que nos va a suceder.

ASALTO EN MOTO. ROBO DE CELULAR CON PISTOLA

La violencia no es normal… (?)

Considero que decir que la violencia no es normal, nos coloca en una posición en la que cada evento violento (de esos que ocurren todos los días, asaltos, balaceras, muertes, feminicídios, etc.), nos provoca un estado de shock constante, porque hay quien dice que no es normal la violencia y que no debemos de dejar de hacer nuestras actividades cotidianas, no dejar de salir a las calles o dejar de salir de noche; que no deberíamos de ceder nuestros espacios a los delincuentes. Que ninguna persona debería ser saltada, violentada, desaparecida, asesinada y un largo etcétera… Pero a los delincuentes no les interesa el “cómo debería ser las cosas”, ya que de hecho, existen las condiciones propicias que soportan y dan continuidad a la violencia y a la inseguridad. Violencia como acontecimiento, inseguridad como una condición subjetiva.

La cuestión es, que ciertos delitos han dado forma a nuestra sociedad y se han colocado en un lugar importante y que le dan funcionamiento: Desde vendedores informales, vendedores de piratería y en escalas superiores, financiamientos ilegales de campañas electorales, evasión de impuestos; compra y venta ilegal de gasolina por parte de las mismas empresas gasolineras. Estas ilegalidades (entre muchas otras), crean relaciones sociales duraderas que prevalecen y que cuando el poder las intenta combatir, genera desajustes en la población y en nuestro modo de vida.

 

La institución violenta

Las Instituciones sociales, como mecanismo de administración de los bienes y control de los individuos, son las encargadas en gran parte, de definir al individuo y sus necesidades. Dictan las características que debe de tener una persona, ya sea para recibir algún tipo de ayuda, realizar algún trámite u incluso para considerarla culpable de algún delito. Ya no es el sujeto quien define sus necesidades, sino las Instituciones, que, al mismo tiempo, son las que perjudican a la sociedad por sus prácticas discriminatorias, omisiones y falta de voluntad hacia con las personas. Desde negar la atención médica, o no dar seguimiento a una denuncia, hasta hacer a las personas acreedoras de multas debido a sus condiciones particulares, como lo es por ejemplo, el caso de las multas a motociclistas que transportan a menores de edad. Estas personas operan bajo estas condiciones, porque es como pueden sobrellevarlas.

Elías Dobry, en su estudio “violencia estructural y violencia social” (2004), define la violencia institucional, como ¨todo uso arbitrario o ilegitimo de la fuerza, ejercido o permitido por la fuerza pública; es una forma de ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza física, psicológica, política o económica, expresando la existencia de un arriba y un abajo¨. Podemos incluir aquí, la criminalización de la pobreza y la protesta social.

Por estas razones es que el individuo, decide alejarse el más tiempo posible de las instituciones que involucren a alguna instancia de gobierno y efectúa actos de corrupción para eludir esta violencia institucional. Son ilegalidades normalizadas y en ocasiones, más convenientes.

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Los chicos malos (chicos malos) o “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”

Se dice que la pérdida de valores por parte del individuo, ha llevado a la sociedad a un estado de degradación; entendiendo que lo que se ha perdido son los valores morales, lo que lo aparta de la nobleza e intereses del ser humano. No porque no los conozca, sino porque no le significan nada. Todos los valores que la sociedad persigue como el trabajo, el respeto a los demás, los solidaridad, la empatía; para algunas personas no son más que conceptos que aprenden a definir, pero que en su desarrollo personal, nunca logran identificarlos. No están convencido de ellos y no les significan lo mismo que a los demás, por lo que a estas personas se les cataloga como malas.

La filosofía nos dice que la maldad no tiene una consistencia independiente del bien y que solo se entiende en función del bien, es decir, que ahí donde debería de haber bondad, no la hay Considerando que la sociedad intenta educar para la bondad, con base en un sistema bipolar. Esto puede parecer pura palabrería, pero ¿No estos mismos delincuentes que comenten actos atroces, son a su vez esposos, padres, amigos, etc., y que en ocasiones, hacen actos caritativos en sus comunidades?

En este mismo orden de ideas, en 1961 Hannah Arendt, definió como “la banalidad del mal” (refiriéndose al holocausto), al fenómeno que ocurría con los participantes del genocidio, en los que personas de aspecto normal, eran capaces de llevar a cabo crímenes atroces. A decir de estas, solo estaban cumpliendo una orden, no se veían a sí mismas dentro del mal colectivo, sino solo sus actos individuales. Así, en nuestro contexto, la delincuencia organizada es vista por sus integrantes, como una empresa, con códigos, reglas y lealtades. El dirigente da la orden y el sicario la ejecuta. Lo que antes yo consideraba como la decisión consciente de matar, por parte del sicario, no es más que la decisión consciente de cumplir una orden; ya sea que la obedezca por necesidad o por obligación.

En cuanto al fenómeno psicológico de individuo, dentro del grupo delictivo, (en tanto grupo), actúa como un facilitador social, en donde el sujeto es cobijado por los otros, mata o tortura, aceptando que es algo común y que debe de hacerse como parte del trabajo. Por supuesto, las características personales y estructura de pensamiento del sujeto, influye en la afiliación a dichos grupos, sin embargo, en otros casos, los integrantes son forzados a ingresar.

Incluso la identificación del sujeto, con algún personaje, puede servir de protección psíquica, es decir, vivir sus actos como una ficción interpretando a algún personaje importante de la delincuencia. Recordemos que, en la canción “Sanguinarios”, del Movimiento alterado, comparaban la mentalidad de los narcotraficantes y sicarios con Pancho Villa: “Traen mente de varios revolucionarios, como Pancho Villa peleando en guerrilla…” Lo mismo ocurre con los nuevos personajes de películas y series de televisión. No quiero decir con esto, que estas producciones generen delincuentes, pero sí que son utilizadas como una ficción protectora.

Cada uno de los ejemplos anteriores, ha sido tema de investigaciones, estudios y libros, pero aquí era importante recordarlos.

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Terror en la palma de tu mano

El constante informe de eventos violentos mediante internet, nos dan la nota en el instante o un poco después de que ocurrió el suceso y desde el mismo lugar de los hechos. Precisamente esta inmediatez impide saber que ocurrió antes y que pasará después, dejándonos con una sensación de desconcierto. Posteriormente los noticieros televisivos, suelen ofrecer más información o al menos algunos datos más, debido a sus reporteros que continúan investigando para estructurar mejor la nota. Pero regresando a los reportes de internet, nos alteran y propician un espacio para opiniones e interpretaciones en tiempo real, de otros espectadores que intentan explicar o quejarse y hacer bromas en la sección de comentarios. Y no falta quien discute con otros, añadiendo más elementos a la confusión: enojo y hastío.

 

Funcionar dentro de la violencia

Ya no me atrevo a decir que la violencia no es normal, he aprendido a experimentar la inseguridad que provocan los hechos violentos y los delitos sin culpables. En una especie de interiorización de la violencia, la he transformado en valor, en ser más cuidadoso, en estrechar y fortalecer lazos sociales. Por supuesto que da miedo saber que hay delincuentes operando desde el anonimato; es heroico salir a la calle, y angustiante pensar que algo pueda pasar al siguiente minuto

Estamos viviendo una etapa peligrosa en donde nuestros gobernantes y autoridades no han podido descifrarla. Sí su estrategia es crear las condiciones para que sea urgente militarizar al país, lo están haciendo bien. Pues quien no va a estar de acuerdo en “una solución” a la violencia. Pareciera una doctrina del shock2, para que la población acepte la necesidad de control por parte del Estado.

Así, pasamos del temor a los delincuentes, al temor a la ley. Nuestro sentido de seguridad ya no se logra como antes. Ese sentimiento ha cambiado de origen, por eso, en ese buscar algo que no hay, o no se sabe dónde está, las personas tendemos a evadir y la única manera de olvidar por un momento la inseguridad es distrayéndonos, encerrándonos en nuestras casas con nuestros aparatos electrónicos. Los distractores son ya la única manera de sentirnos seguros, olvidarnos de nosotros hasta que ya no nos recordemos, hasta que ya no sepamos quienes somos. Pronto, será una manera de desaparecer.

 

 

1 “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.” Conforme al Informe mundial sobre la violencia y la salud de la OMS

Término acuñado por Naomi Klein, para referir que cuando hay una crisis, se genera un estado de vulnerabilidad que es aprovechado para imponer nuevas políticas, que generalmente habrían tenido oposición y rechazo por parte de la población.

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La aceptación social del prejuicio y la discriminación (y su “funcionalidad”)

Imagen: Internet

Nuestra vida cotidiana transcurre generalmente de la misma manera: Convivimos con las mismas personas de nuestro empleo, ya sea que trabajemos en un lugar establecido o que tengamos que desplazarnos. Nuestras relaciones personales laborales, son generalmente con personas en una posición similar o igual a la nuestra y si se trabaja en la calle, somos más iguales todavía. En nuestra rutina citadina, nuestras relaciones son en su mayoría horizontales (pocas descendentes y pocas ascendentes), es decir, en el anonimato del transporte público o del caminar por la calle, todos compartimos una misma clase social, y pocas son más pobres que nosotros.

Estas personas en situación de pobreza, son las que están limpiando vidrios en los semáforos, haciendo malabares, vendiendo dulces, pidiendo dinero en las calles y camiones, etc. Ahora,  si asumimos nuestro grupo como la clase asalariada, ¿Cómo es nuestra relación con los más pobres, que pertenecen a otro grupo que no es el nuestro? La respuesta es, en su mayoría, breve y de rechazo. Por unos segundos o pocos minutos, son una interrupción de nuestra realidad; aparecen para mostrarnos lugares a los que no queremos pertenecer. Aportamos una moneda o consumimos sus productos o servicios.

En esta interacción se activa el prejuicio, entendiéndolo como la “actitud hacia miembros de grupos específicos, que sugieren de manera directa o indirecta, que merecen una posición social inferior” (1). Pero en ocasiones no nos damos cuenta de nuestro prejuicio, o no lo consideramos como tal. Cuando rechazamos o ignoramos, sobre todo a adultos en situación de pobreza, lo hacemos acudiendo a supuestas características particulares (son flojos, no les gusta trabajar, etc.) pero no a las condiciones sociales que propician la pobreza y así justificamos su situación.  

Al racionalizarlo así, no lo consideramos prejuicio, sino más bien, que nosotros somos justos, trabajadores y que aportamos algo a la sociedad. Pero en todo lo anterior, es el prejuicio funcionando aunque no nos demos cuenta, ya que éste, es una de las bases de la estructura del pensamiento, que se va construyendo desde la infancia, con la información que recibimos; entonces, de alguna manera creímos que el pobre no quiso o quiere trabajar y por eso está en la calle; que una persona con algún tipo de discapacidad no es productiva o que un indígena es pobre precisamente por eso, por ser indígena y que ellos en cierto modo (el modo capitalista) son “inferiores” a nosotros los asalariados.

Es importante hacer una aclaración: Ante las condiciones laborales que empobrecen a la gente de un modo, hay quienes no aceptan esas condiciones y encuentran en pedir dinero o limpiar vidrios su manera de ganar dinero, pero no solo es ganar dinero, (porque en ocasiones ganan más que los trabajadores formales) sino las condiciones sociales que han heredado las que los mantienen en la pobreza. (Costumbres, manejo de su economía, adicciones, accidentes, edad, actitudes, preparación académica, etc.)

Cabe hacer mención aquí, que el prejuicio se da incluso en contra de personas de estatus elevado, esto es, denostar a la persona rica porque, “no se tuvo que esforzar en tener lo que tiene pues lo heredó”, o que, “es exitoso porque el dinero lo ayudó”. Aunque, en ocasiones sí es así, no lo sabemos realmente, puesto que las condiciones de riqueza, también tienen que ver con las condiciones de vida. (Capital social, modo de generar más riqueza, “talento” para los negocios, hábitos de ahorro, etc.)

Actuar conforme a nuestro prejuicio, se traduce en discriminación y aunque existan prejuicios en contra de las personas de posición social elevada, estas no son víctimas de discriminación, de esa discriminación que atenta contra la dignidad.

Intentar defender con prejuicios

En ocasiones, el mismo prejuicio nos da argumentos para intentar mostrar admiración hacia alguien, y aquí es complicado, tanto proferir un argumento a favor, como escucharlo; es decir: Cuando vemos a personajes interactuando en situaciones que no corresponden con el modelo dominante, por ejemplo: una mujer indígena intentando ser candidata independiente, a la presidencia del país. Además de las críticas abiertas a su preparación o capacidad, estaban las que pretendiendo defender, parecía que confirmaban que los pueblos indígenas al ser “inferiores”, necesitaban de alguien que los representara en el poder. Inferiores no, más sí desfavorecidos.

Somos prejuiciosos con los más alejados a nuestra condición, por supuesto, puede haber aprecio o identificación con nuestro grupo social, pero los grupos estigmatizados, parecen estar condenados para siempre, pues dicho estigma los trasciende; el estigma es un atributo desacreditador, así, ser indígena, o tener sobrepeso, ser pobre o tener algún tipo de discapacidad, seguirá siendo un obstáculo para el individuo pues haga lo que haga, no puede dejar de ser indígena, o pobre, o a veces (por cuestiones biológicas) dejar de tener sobrepeso. Cuando alguien con alguna de estas condiciones, es parte de nuestra realidad, se puede tener una mayor sensibilidad ante el prejuicio.

Como se comentó al inicio, nuestra interacción con sectores desfavorecidos, se limita a verlos en la calle por unos minutos, nuestro pensamiento crea (es decir adopta) categorías que pretenden explicar su vida y así, se produce un pensamiento estereotipado que actúa como facilitador de una especie de “ahorro psíquico”, con el que podemos “dirigir nuestra energía mental a actividades cognoscitivas más apremiantes” (2).  Es decir, no invertimos tiempo en reflexionar sobre su condición, parece infructuoso pues no cambiará en nada la situación, pero una reflexión es un acontecimiento interno que puede cambiar al sujeto y llevarlo a relacionarse de manera diferente con los demás, y es que, un estereotipo es un discurso generado por clases dominantes o de una posición más elevada, que revela la naturaleza de las relaciones con otros grupos. Es imperante descifrar el mensaje que reside en el estereotipo.

Imagen: El País

Cimentando  la discriminación.

La discriminación es la acción, ya sea de manera personal, institucional o de sector privado, acción que violenta al individuo. Como se había abordado anteriormente el en blog (4), existe lo que  Johan Galtung define como ´violencia cultural´ como “algún aspecto de la cultura, susceptible a ser utilizado para legitimar la violencia, directa o estructural; la directa como acontecimiento, la estructural como proceso y la cultural como  una constante”. (Galtung 1989). Así, al ser la violencia y la discriminación elementos fundadores de la cultura, dejan de verse como tal, dando paso a una especie de ´ceguera´ con la que el individuo no sabe, que está discriminando o actuando conforme a su prejuicio.

Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la mercadotecnia, han provocado un debilitamiento de la identidad nacional (3) y es que, si se comparten rasgos característicos con el de los grupos “dominantes” (por decirlo de alguna manera): Hombre/católico/blanco/joven/profesionista, la probabilidad de padecer por la discriminación directa es poco probable, a lo mucho, el personal de seguridad de algún bar no lo dejará entrar. Por otro lado, alguien que no posee estas características, pero además que sea pobre, generalmente es blanco de la desconfianza y en repetidas ocasiones (lo hemos visto en los medios informativos), se les pide que se retiren de las inmediaciones de tiendas de conveniencia o departamentales porque “incomodan a los clientes” (eso lo deciden los gerentes) y los clientes nos sentimos más tranquilos cuando se van. Pocas veces lo consideramos como un acto de discriminación, sino como una medida de seguridad. Por eso, un delincuente “bien vestido” causa más sorpresa, pues no esperas que te robe; por supuesto, en esta época de violencia, inseguridad  y delincuencia, no está de más tomar acciones preventivas, aunque esto implique la aceptación social de la discriminación.

Con todo esto, podemos inferir que los creadores definitivos de los prejuicios, son los medios de comunicación manejados por personas de las clases dominantes, quienes han creado “sujetos sociales” (5)  a partir de un entendimiento del mundo desde su postura, es decir, fabrican “identidades”, como la del indígena o la del pobre, de la fea (a veces más bella), o la del obeso; a través de lo que se supone hacen, sienten, piensan, dicen y reaccionan; edifican la identidad desde afuera del sujeto lo que debilita la identidad propia de estos.

Al mismo tiempo, crean la imagen de la mujer y del hombre “exitoso”: Delgados, blancos, bien vestidos y a veces, con algo de educación refinada. Por eso, esta es la imagen que solicitan en los empleos; es la imagen a la que estamos acostumbrados ver en los medios; es la imagen que esperamos al ver al gerente de alguna tienda. Y si alguien fuera de la imagen estética del “exitoso”, se viste como un “exitoso”, será blanco de las burlas sobre todo en redes sociales.  

Finalmente, y sin pretender ser un artículo aleccionador, considero que reconocer en nosotros el prejuicio y reflexionar de donde proviene y reconocerlo como tal, nos ayudará a entender por qué sentimos lo que sentimos al ver a personas en una situación desfavorable, más allá del rechazo que nos provoca pensar el socorrido: Son pobres porque quieren. ¿Cómo se hace esto? Estando alerta a nuestros pensamientos para poder identificarlos… y ¿cómo se está alerta a nuestros pensamientos para poder identificarlos? Precisamente: Queriendo identificarlos.   

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El teatro de las redes sociales

En el ámbito de las redes sociales, también podemos hablar de ellas como si se tratara de una puesta en escena: Un escenario en el que nos interpretamos a nosotros mismos (lo que ocurre también en nuestra vida real), pero ¿es nuestra identidad virtual, la que mas coincide con nuestra identidad fuera de las redes o es totalmente opuesta?

Podemos empezar a responder, mencionando que, con la evolución de las sociedades en red, la manera de presentarnos también ha cambiado; nuestras interacciones son mediadas por información, denuncias, test, bromas, comentarios y opiniones de otros; además de que estas interacciones no se dan al mismo tiempo, es decir, uno puede integrarse a una discusión, ausentarse y después regresar. Pero, sobre todo, nuestras publicaciones personales, (esas que compartimos o escribimos y que son respondidas por nuestros contactos), son al mismo tiempo un referente de nuestros intereses y también, un poco de nuestra personalidad.

Entendiendo el concepto de <Personalidad>, desde la etimología de <Persona>, como aquella máscara utilizada para actuar y también, para ser percibidos de cierta manera. Un elemento a añadir desde la Psicología, es que la personalidad (que no se refiere a cantidad [mucha o poca] sino más bien a tipos), agrupa características individuales, permanentes, e incluso predecibles; con lo anterior, podemos detectar que, cada post tendrá una consistencia con la persona (si es que se le conoce) o en caso de que sea un desconocido, que son constantes.

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Imagen: Internet

Por otro lado, podemos entender que, hay quien está en una red social solo para divertirse o divertir, y entonces todo el tiempo publica y comparte contenidos graciosos, pero esto no quiere decir que en la realidad haga bromas todo el tiempo. También, hay usuarios que constantemente comparten noticias y emiten sus opiniones, no necesariamente es alguien que hable todo el tiempo de estos temas, lo que quiero decir, es que también en las redes sociales intentamos moldear la impresión que los demás tienen de nosotros, pues de entre las diversas opciones que tenemos, se decide agradar o desagradar, ser un informador o un comediante, etc.

Es común incluso, que alguien comparta un meme con una postura con la que no está de acuerdo del todo, pero que le causó gracia la manera cómo se presentaba; el humor es usado como una estrategia para poder afrontar ciertas cuestiones. El individuo podrá referir “no estar de acuerdo” y que solo es una broma, pero podría ser también, que le genera incomodidad estar de acuerdo, por eso el meme es funcional en cuanto a ciertas verdades encubiertas del individuo.

 

Ser o no ser un “Personaje”

La cuestión de si se es un personaje o si se crea un personaje para las redes, continúa siendo definido por nuestra personalidad; ¿Para qué se elije interpretar a cierto personaje? Este otro personaje, seguirá siendo un producto de nuestro contenido mental. Y es que, incluso hasta en un perfil falso, no es tan falso después de todo, pues nuevamente, es una autopresentación. Pero así, se pueden decir cosas que no decimos para no desagradar, se crea un lugar digital catártico.

 

Las masas en red

Ante eventos multitudinarios, así como hay asistentes presenciales, también hay participantes virtuales: Espectadores que desde alguna pantalla participan en la discusión (virtual). Los trendig topics y las discusiones en tiempo real, agrupan a las personas y que, al igual que en una masa presencial, se ve obstaculizada la autorregulación y se exalta la pasión; por eso, los insultos y amenazas en contra de otros participantes, pues, con base en sus opiniones, le atribuimos a los otros, ciertas características (negativas) que confirmamos (en ocasiones), al revisar su perfil. Investigamos y revisamos sus posts anteriores para saber cómo atacar. Hay placer en “odiar” al diferente, pues éste me confirma que, al no ser cómo yo, él está equivocado y yo estoy en lo correcto.

 

Somos débiles

Hay quienes al tener contacto con contenidos que están fuera de los límites de su pensamiento, y ante la limitada o nula posibilidad de debatir en las redes sociales, reacciona con un insulto o enojo; la capacidad de contener el enojo es reducida. No abandona una discusión, no ignora un post. Necesita responder, es imperativo, incluso si el tema es algo neutro. No hay fortaleza para primero, no enojarse y segundo, para guardar silencio. Nuevamente, las emociones negativas obstaculizan la autorregulación.

Lo anterior es comprensible, pues ante el constante flujo de información, en un mismo minuto, algo nos gustó, algo nos encantó, después algo nos sorprendió, luego algo nos puso tristes y algo también nos enojó. Hay un desmantelamiento o un deterioro de nuestros recursos psicológicos, estamos alterados, emociones y sentimientos están apareciendo y desapareciendo, fusionándose y separándose, haciéndonos sentir culpables por reír y también, haciéndonos reír por ser culpables.

Estamos actuándonos a nosotros mismos; actuamos hasta nuestras emociones, (pero el libreto que nos proveen las redes, nos indica emociones limitadas); somos protagonistas y extras al mismo tiempo. Somos la publicación que generó muchos comentarios, pero también, somos un comentario entre muchos otros.

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Pensamientos aleatorios.

¿Hablas de tus pensamientos? Es decir, ¿Hablas de lo que realmente piensas y de cómo te hacen sentir esos pensamientos o de lo que sientes y de lo que piensas al respecto de esos sentimientos? No me refiero a lo que piensas de las cosas de las que todos estamos hablando, sea una película o una serie; del nuevo meme o fenómeno viral, la noticia impactante o indignante; sino de cosas que pudieran considerarse extrañas: Fantasías, deseos; lo que piensas de tus funciones biológicas, de tus dolores, de tus olores, de tus placeres ocultos, pensamientos  inconfesables, recuerdos de experiencias humillantes, lo que piensas de ti, de tus viajes; lo que piensas al estar frente al espejo, o al tomar café, de tus comportamientos en soledad, de tus miedos incluso. Entiendo que no hables de ellos con cualquiera y a veces ni siquiera contigo. ¿Qué haces con todo eso? ¿cómo lo guardas para ti en esta época en donde nuestra privacidad es cada vez menor?

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Imagen de Internet

Deja te platico algo: Recuerdo algunas veces, que, estando solo en casa tocaban a la puerta y yo, lentamente me acercaba para ver por la mirilla (no se cómo le llamas tú, pero en mi casa le decíamos mirilla, porque por ahí se mira, pero en pequeño) y me quedaba viendo en silencio, hasta que las personas se iban, convencidas de que no había nadie en casa. Y hace poco, vi un meme que hablaba de esa conducta, entonces recordé algo que leí en un libro: “es irónico que a menudo lo que tengo por la realidad más pública, resulte para los demás mi fantasía mas privada y, que lo que creo es mi mundo interno mas privado, resulte lo que más común tengo con otras personas”.

Suponiendo entonces que, si todos experimentamos los eventos privados e íntimos de manera similar, entonces, ¿qué me hace único?, pero me respondo y a lo mejor tú te respondes lo mismo: La manera en que nos experimenta el otro, la sensación y pensamiento que generamos en los otros es lo que nos hace únicos. (no en el mundo virtual sino en persona, pues nadie te experimenta plenamente sin la mediación de los cuerpos). Aquí te voy a decir lo que me temo: Que alguien ya dijo esto antes de mí y tal vez de mejor manera. Pero retomando el tema, tus pensamientos, los auténticos (en el sentido de que no son los que se piensan y utilizan para socializar), los que incluso no tienen que ver con eventos actuales, son los más valiosos.

¿Pero que tiene esto de interesante? Y te digo algo, siempre he intentado ocuparme de cosas que no están, por decirlo de alguna manera, en el reflector. Y no es por una cuestión arrogante, sino porque se que los temas de moda se terminan y cuando eso pasa, es necesario que haya personas que se hayan encargado de otros temas, para que cuando termine el ruido, existan temas que sostengan y mantengan el diálogo social. Paradójicamente, las publicaciones sobre cultura general (vice, buzzfeed, cultura colectiva, etc.), están drenando la subjetividad, es decir, nuestra experiencia personal no es únicamente nuestra (por supuesto) pero, creo que este contrato social tácito, se vulgariza cuando estas editoriales de multimedios las mencionan. Se que a veces, o así me pasa, necesitamos sentirnos parte de una colectividad, pero al mismo tiempo, conservando nuestra individualidad.

Gracias por haber leído hasta aquí, se que estoy disperso en el tema, pero esto lo escribí sin un esquema para que se sintiera más como una conversación, sin imposturas intelectuales y referencias pretendiendo que lo sé todo.

En fin, luego te cuento cómo es que hago mis esquemas para escribir, pero te advierto que es una técnica que usan millones de personas.  No soy el mejor escribiendo, pero es lo que mejor hago.

 

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Primero como tragedia, después como farsa, después como Trendig Topic

Tragedias, farsas y trágicas farsas.

Hegel dice que los grandes eventos de la historia ocurren dos veces o eso podemos inferir cuando habla del devenir de la historia (1). Tal vez cuando lo dijo habían pasado solo dos veces, pero hasta este momento se han repetido durante toda la historia. Es decir, sucesos como el éxodo judío, el posicionamiento del hombre en el centro de la historia (Sócrates, Kant… Las Selfies), el renacimiento de las artes, la moda retro; revoluciones industriales, han tenido al menos una réplica.

Marx refiere primero como tragedia, después como farsa (2), en el sentido de que el primer momento surge como parte del desarrollo natural, por causas justas o injustas y que el segundo momento es un engendro del primero, en donde “la causa original perdió la vitalidad” y solo queda la reproducción como una ficción, por ejemplo:

En 1968, en Tlatelolco se hizo uso del ejercito para mitigar el movimiento estudiantil, pues era un “desestabilizador del país” y “una amenaza comunista”, amenaza que se consideraba como real; entonces, el dos de octubre, una matanza, una tragedia. Todo fue una suma de errores tanto del CNH, como del Gobierno de México. Por un lado, la CNH y la negación al dialogo y la exigencia del cumplimiento de sus demandas, así como la intención de convertirse en “la conciencia crítica de los obreros” (3). Y por el otro lado, la represión y autoritarismo del Estado. Dice Luis González De Alba, dirigente del movimiento estudiantil, en su libro Las Mentiras de mis Maestros: “Nuestra torpeza, no exime de responsabilidad al Gobierno”. Todo fue una combinación infinita de errores que generó una tragedia: Los disparos del Batallón Olimpia es tomado como agresión por parte del Ejercito, quien contesta la agresión.

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La farsa que (esperando no sonar forzado en mi análisis), significó el uso de Ejercito para combatir el narcotráfico en la llamada Guerra contra el narco. Acciones punitivas para un tema con muchas aristas. La guerra, sin condiciones de victoria definida, no cesó la actividad de los cárteles. La producción de mariguana, heroína y anfetaminas no disminuyó (4). Bajo el argumento de la defensa de la nación, así como en el 68’, se debía a condiciones que el mismo gobierno había propiciado.

La actuación del Ejercito en respuesta al levantamiento armado del EZLN en 1994, es decir la farsa radica precisamente en que la solución es el uso del ejército, más que en mejorar las condiciones de las comunidades Indígenas. Al contrario, la entrada en vigor el TLC era en detrimento de las condiciones de vida de los campesinos e indígenas en su mayoría.

En todo, el Gobierno justifica la acción con el discurso y hoy farsa y tragedia van de la mano, ya sea defendernos de los comunistas, de los narcotraficantes o de guerrilleros. El ejercito es usado para defendernos de nosotros mismos. Pero esto ya no sorprende, y aunque la farsa definitiva estuvo a punto de ocurrir con la llamada Ley de seguridad interior que, al día de hoy, se determinó como inconstitucional. Pero en México, sabemos que eso no detiene al Gobierno, ya encontraran argumentos para continuar haciendo la guerra a los mexicanos, dentro de México.

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Fotografía: El Universal

Quien no conoce su historia, está condenado… y otras falacias.

El lugar común que reza que el que no conoce su historia, está condenado a repetirla. Es insostenible, pues responsabiliza al individuo por cosas que no está en sus manos cambiar. La Clase política, los Empresarios y El sistema económico, producen y sostienen las condiciones para que se repitan; incluso si las conoces, incluso si no quieres.

Nuestra historia (la del país) ya la conocemos y algunos hasta la entienden. Cuando algo que no nos gusta, nos ocurre, nos encargamos de que no vuelva a suceder, pero en ocasiones, hay fuerzas externas que se repiten a lo largo de nuestra vida y a lo largo de toda la historia; ya no basta solo con conocerla, hay que entenderla y sabremos porqué se esta repitiendo de manera cíclica.

Existe mucha teoría y muchos filósofos que han abordado la repetición de la historia: Hegel explica como los eventos históricos engendran eventos similares; Marx con una explicación más profunda de lo referido por Hegel, la tragedia y la farsa; Freud, en un nivel más inconsciente y el repetir para no recordar, recordar para no repetir (5); Bourdieu explica cómo en las relaciones de clase, se perpetúan y conservan tanto entre diferentes clases como dentro de las mismas fracciones de clase. Así también, la reproducción de esquemas y de relaciones, propician que arriba (en el poder) las cosas cambien continuamente para que abajo todo siga igual o en ocasiones peor. Lo anterior se confirma con las reformas, ya sean educativas, energéticas, de telecomunicaciones, de seguridad, etc.

Los dueños del capital, de los medios de producción tanto de mercancías como de cultura, aseguran su propia reproducción. Así pues, “se   crean relaciones asimétricas para mantener sujeto a alguien de manera duradera y estas relaciones se reconocen oficialmente como legitimas ante la ley” pero esto no puede tener éxito sin la complicidad del grupo entero; este grupo social se conserva y se reproduce así mismo y hereda a la siguiente generación estas relaciones. Y aunque exista el ideal del ascenso social, en cada generación, los poderosos cambian las reglas, para que todo siga igual.

Un filosofo planteo la idea del “eterno retorno”, que las cosas se están repitiendo infinidad de veces. La infinidad de fuerzas y condiciones, (tanto personales como históricas), se están combinando de todas las maneras y con todas las variantes posibles hasta que estas combinaciones se agotan y ocurren nuevamente, generando las mismas reacciones o eventos similares. Esta tesis de Nietzsche (6), va en un sentido individual, pero la considero explicativa para eventos históricos, y que en México se están repitiendo con cada vez con más frecuencia, como si estas fuerzas estuvieran en un circulo al que bien podemos definirlo como todas las condiciones propicias para que se repitan nuevamente: Impunidad que provoca que cada vez más delitos ocurran sin que los culpables sean atrapados; corrupción que provoca que dinero destinado a programas de servicios sociales que no llega a quien lo necesita afectando directamente a la población; leyes que protegen intereses de unos cuantos en detrimento de la mayoría.

Así, en la política mexicana las mismas cosas ocurren sexenio tras sexenio, pero por una cuestión de control que propicia el mismo sistema de Gobierno, el capitalismo, el neoliberalismo y las instituciones; en consecuencia, las cosas que les pasaron a nuestros padres, de alguna manera nos pasaran a nosotros y después de alguna manera a nuestros hijos.

Pero no basta con decir que las cosas se repiten, que la historia es cíclica, etc.  Sino que debemos analizar porqué. Puesto que no solo los grandes eventos se repiten, sino que también los más pequeños y triviales, es importante entender las causas, sus implicaciones históricas, la relación entre los actores sociales e incluso analizar el uso del discurso, sus conceptos y su función descriptiva en determinado momento histórico.

El final ya se terminó.

Cuando Fukuyama (7) propone su tesis sobre el fin de la historia, hace la aclaración de que se refiere al fin de las ideologías. Con la caída del muro de Berlín y el triunfo del capitalismo, dice Fukuyama, todo lo que sigue es consecuencia del Capitalismo. Lo anterior suena a dogma, en el que todo lo que ocurre, confirma su hipótesis. Creo que dentro de sus límites es un acierto. No obstante, la llamada posmodernidad y la muerte de los grandes relatos, las nuevas luchas por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y la llamada ideología de género, abonan a la continuidad y a la creación de nuevas realidades no como consecuencia del capitalismo (pero si con implicaciones económicas).

Estos eventos que, si bien ya han estado presentes, hoy se presentan de una manera novedosa y con combinaciones inéditas en la historia, esto nos habla de que aún hay nuevas fuerzas sociales y nuevas combinaciones que hacen que fenómenos inéditos ocurran. Lo que puede generar un shock de realidad, eventos que no tienen comparación y que se explican mediante sus propios elementos.

Los grandes movimientos sociales, más que nuevos son, apropiadamente, resurgimientos, puesto que nunca han dejado de existir, pero sí pierden intensidad. La permanencia y éxito de un movimiento o ideología reside en las victorias que va sumando; cuando deja de tenerlas, desaparece, se extingue o entra en un periodo de baja intensidad. Así pues, los movimientos feministas, o por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ tienen victorias, derrotas y recesos.

Hay fenómenos que se revitalizan al capitalizarse (es decir, que alguien los capitaliza), un ejemplo es Facebook, ante de esta plataforma, existían chats, antes de eso, los amigos por correspondencia. Por supuesto el desarrollo tecnológico dio un mayor empuje, pero desde siempre, el contacto con los lejanos, amigos, familiares o extraños, ha sido una práctica común de las personas.

Algo que sí podemos decir, es que la historia avanza por el lado más costoso, por ejemplo y con un ejemplo muy frívolo, que Zigmunt Bauman (8) plantea de manera notable: Es cómo la moda, esa que cambia cada temporada, es un constante devenir, implica renovarse, aún cuando eso signifique volver a usar la ropa que se usaba hace 50 años. Bauman aclara, la vida no se renueva para el individuo, la vida se desgasta. “La vida es un hecho físico, la moda un hecho social”.  La vida es una línea finita, la moda un circulo infinito.

 Y entonces, ¿por qué no se repite una revolución?

Parece que las condiciones para que una revolución ocurra, pensando en una revolución en la que el pueblo unido se levante en armas y luche contra el poder y mejoren las cosas para el Pueblo; La clase política es cínica, abiertamente despectiva con la población; sus estafas y robos son millonarios; mienten de manera descarada, nos mantienen, pobres, con miedo y pareciera que no hacen nada para mejorar las condiciones de vida. Mas de una vez he escuchado la pregunta ¿Por qué no hay una revolución?, en conversaciones ajenas y en algunas propias.

Las razones que puedo identificar, es que primero necesitaríamos un movimiento nacional radical con cierta carga ideológica, que busque cambios estructurales en beneficio de la mayoría. Aquí tenemos problemas. Los grandes temas son:

  1. La organización social para la búsqueda de un bien común. Con el fraccionamiento de la clase media, se han generado sectores con mayores oportunidades y beneficios que el sistema capitalista brinda: Oportunidades de empleo, de comprar cosas, de estudiar, de tener acceso a ciertas actividades de entretenimiento en mayor o menor medida. Incluso, las condiciones de vida no son terribles para todas las fracciones de la clase media. Para los pobres por supuesto que su condición más difícil.
  2. No hay un régimen totalitarista que nos someta a todos por igual. No hay dictadura; existen sectores mas desfavorecidos y oprimidos por la autoridad.
  3. Al momento no hay luchas revolucionarias. El último movimiento armado es el de las autodefensas. Pero que su lucha es precisamente una defensa de su vida ante una amenaza directa. Por su parte, el EZLN fue un movimiento de reivindicación indígena principalmente.
  4. No hay una disputa de poder dentro del territorio nacional, ni intereses extranjeros para un cambio de régimen.
  5. La sofisticada forma de dominación actual. La descalificación de los movimientos sociales por parte de la clase política logra tener eco en sectores de la sociedad que, adoptando el discurso de los poderosos, socavan el animo de quienes tomas acción y las calles para exigir justicia. Apatía e indiferencia ante el dolor de los otros y la falta de conciencia de clase, son derrotas de la clase media.
  6. Las nuevas revoluciones no vienen de los de abajo. Una revolución armada suena arcaica cuando las Empresas se adjudican las nuevas revoluciones; ahora cualquier avance revoluciona la historia, revoluciona la vida de las personas, revolucionan la manera de manejar, de comunicarse, de ver televisión, …de hacer jugo de naranja, etc…” Estas nuevas revoluciones son una farsa.

Esta postura pesimista no me impide valorar a las manifestaciones, marchas, mítines o cualquier otro tipo de organización social; es imperante alzar la voz ante la injusticia y la ignominia, la violencia y la corrupción. Las causas justas se defienden. Puede que nada vaya a cambiar (o cambiar para bien) y que todo siga igual, pero que eso no detenga a los revolucionarios.

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Referencias:

(1) La ciencia de la lógica

(2) El dieciocho brumario de Luis Bonaparte

(3) Las Mentiras de mis maestros

(4) La guerra antinarco, la gran farsa de calderón. Revista proceso 17/0/2012

(5) Recuerdo repetición y elaboración. Obras completas tomo 11.

(6) Así habló Zaratustra.

(7) El fin de la Historia.

(8) La cultura en el mundo de la modernidad liquida.

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Como de cuando lo que digo, ya no lo dije yo.

Recuerdan cuando a Nicolás Alvarado lo cesaron como Director general de TV UNAM, por decir que no le gustaba Juan Gabriel? O cuando Aleks Sintek tuvo que renunciar como Embajador de Buena voluntad de la UNICEF, porque sus declaraciones sobre los Godínez eran inconsistentes con el respeto a los Derechos humanos?

Ahora ocurre con Ricardo Alemán y un meme con una alusión al asesinato. Las televisoras cancelaron sus programas y terminan su relación laboral.

Aquí el enlace al desarrollo de los hechos: https://www.laotraopinion.com.mx/minuto-a-minuto-del-lichamiento-a-ricardo-aleman/

Mientras más elevado es el rango en la escala social (o nivel de fama), las declaraciones y el sentir personal se convierten relevantes, es decir: Las declaraciones se consideran como una incitación a sus seguidores para realizar algún acto.  En boca de alguien que no pertenezca a los medios, se toman como broma y causa gracia, y hasta se le da al botón de compartir.

Pero en ocasiones, esto le puede ocurrir a cualquiera, incluso si no es un personaje famoso.  Se condena a alguien cuando lo que se dice no es bien visto, ofendo o denigra, incita a la violencia; y se busca un castigo, generalmente este castigo es económico, ya sea como multa o como la pérdida de ingresos, es decir despidos.

Porque nosotros ya no somos nosotros, ya no somos individuos, ahora somos la personificación de la Empresa que nos contrató, del lugar en donde trabajamos; ya sea una televisora, un centro comercial o una tienda de conveniencia. El individuo ya no habla por él, ahora habla por toda una empresa. Y éstas se deslindan de lo que se hace mal y terminan con los contratos con los trabajadores que ofenden a la población. Dejamos de ser (en términos fiscales) persona física, para ser persona moral, obligada a ser buena y agradar a todos (como si de un producto o una marca se tratara).

Podemos llegar a sentirnos una especie de despersonalización, en la que yo ya no soy yo, sino una empresa; quien habla es la empresa, quien twittea es una marca, quien postea es una transnacional. Aunque yo no sea un vocero, o alguien de alto rango y sea solo un empleado, soy la cara y la voz de una Empresa.

Así pues, una vez más la sociedad acepta la necesidad de represión y el castigo de las pasiones. Lo privado, una idea, un comentario si no es bien visto por la sociedad es denunciado. Por supuesto creo que la incitación o insinuación de un crimen no es correcto, lo diga quien lo diga; famoso o no famoso.  Pero hay ocasiones en que el Otro, el que piensa diferente, es el enemigo al que hay que eliminar de la vista del público sin concesión, por cualquier medio necesario.

Si lo que preocupa es que un individuo piense de cierta manera y la única solución que disponible es despedirlo; es solo mover el problema de la esfera pública. No hay posibilidad ni lugar ni necesidad de entendimiento… Para qué?

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Imagen: Twitter

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De la multitud fraccionada ( o la obligación de actuar en público, como si se estuviera solo).

Todo ocurre de manera simultánea, tanto en la realidad como en las redes sociales; pero hay ocasiones extrañas, en las que las cosas suceden primero en la realidad y después en las redes sociales. Esto nos brinda la oportunidad de contrastar el comportamiento social, del individual.

En la realidad: En el concierto se vitorea al personaje en el escenario por cosas tales como levantar la mano o decir “Houla méxicou”; en el estadio de futbol a un portero se le grita puto; en un disturbio se saquean tiendas. La multitud se entiende solo estando dentro de ella. La conducta se modifica al estar dentro de la masa; esta conducta social dista de nuestro comportamiento individual se modifica por una “mentalidad colectiva”.

Hace algunos días, se dio a conocer un video en donde el Cantante Alex Lora, ordena expulsar de su concierto a algunos sujetos que, a decir de él, estaban provocando problemas y en repetidas ocasiones se les había pedido calma. Con insultos y referencias despectivas al aspecto de estos sujetos, el público apoyó a Lora y corearon sus insultos. Las opiniones en las redes no se hicieron esperar, la mayoría reprobando los insultos del Cantante.

Por supuesto podemos notar que, al revivir el tema en redes, la mayoría de las personas que opinan, reprueban o aprueban; no estaban presentes. Entonces, lo estéril de los comentarios, radica en que: Reprueban el comportamiento colectivo, precisamente porque nadie actuó como se actuaría de manera individual. Es decir, que las personas presentes, cada uno de ellos deberían de haber reaccionado como si estuvieran solos.

La idea es entonces, una multitud fraccionada; un espacio social en donde prevalece la individualidad, como si se tratara de crear una dinámica de red social (de internet), precisamente en la realidad, es decir: darle un giro de 180° a las cosas. Que la red social (que pretende ser un reflejo de la sociedad) se convierta en la sociedad real.

En las redes no hay pasión, solo moralidad fallida; no hay arrojo al mundo, solo raciocinios; no hay valor, solo palabras que simulan valor; Qué saben los opinadores de estar arrojados al mundo, de ser consumidos por la pasión hasta, desaparecer en la masa.

 

 

*Imágenes: Internet
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Un resumen digital, de Un libro real.

En su historia “La Esfinge”, Edgar Allan Poe relata cómo el protagonista entra en un estado de shock, cuando sus sentidos lo engañan, e interpreta un hecho basándose únicamente en su percepción sensorial. La historia termina cuando le explican que el monstruo que vio en las montañas desde la ventana, no es más que un insecto que descendía por una telaraña.

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Actualmente, este estado de shock se repite una y otra vez ante la realidad; cuando algo sucede, la falta de información y la urgencia por interpretar los hechos, nos da lecturas erróneas.

No es hasta que la verdad se enuncia, que encontramos la calma, no porque sea satisfactoria, sino porque nos da las palabras exactas para nombrar la realidad…la verdad es la única que nos cura de la realidad.

Y mientras estamos aquí, están sucediendo cosas reales; conducir a casa, tomar una taza de café, el abrazo de un ser querido, una risa fuerte; la pérdida de un amor, de un familiar; de un padre, de un diente. Son eventos tan reales, como los aviones estrellándose en las torres gemelas, la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa o la toma de protesta de Enrique Peña Nieto.

La realidad la habitamos, y puede ser amenazante e incomprensible. Pero también puede ser satisfactoria y llena de placer, y no es hasta que se enuncia que la comprendemos, que la incorporamos a nosotros, que la hacemos nuestra. Pero no es enunciada con cualquier enunciado, sino con un enunciado que diga la verdad.

Lo anterior, es el tema principal del libro. Mi intención es describir de manera clara, las diversas posturas del individuo ante la realidad y la manera de aproximarse a la verdad.

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Inicio con una comparación entre un eclipse solar y la experiencia de la realidad. Que es mas o menos de la siguiente manera:

El sol ilumina todo, nada escapa de sus rayos, de igual manera, nadie se escapa de la realidad.

La luna, al interponerse, solo deja ver un halo de luz. Así mismo, el lenguaje, los discursos, las construcciones sociales y los símbolos nos ayudan a capturar la realidad. la podemos identificar.

El siguiente elemento que está presente en un eclipse, son los filtros que recomiendan usar para poder verlo. Me refiero a los cristales o lentes especiales, a través de ellos podemos ver al sol y la luna en este evento estelar

Hago un símil con los dispositivos electrónicos, como la televisión, los celulares (es decir todas las pantallas).  En ellas, vemos el evento y escuchamos el discurso.

El ultimo elemento de esta comparación, es el individuo; es decir, una vez que la información nos llega y la verdad se enuncia, nos agrupamos en torno a esta. La verdad nos une pues, es común para todos

La verdad, es lo que se interpone entre nosotros y la realidad. Es una explicación del porqué suceden las cosas. Buscamos la verdad para protegernos, para poder ponernos a distancia del evento.

Y es que piénsenlo, cuando ocurre un suceso impactante, no tenemos palabras, no hay nada que podamos decir o escuchar que nos ayude a comprender el suceso.

Recuerdo haber visto en un documental de History Chanel, sobre el 11 de septiembre en el World trade center; después de que caen las torres un reportero se encuentra con un sacerdote y le pide que diga algunas palabras al pueblo norteamericano; el sacerdote, sin detener su andar, responde: “No puedo decir nada, no tengo las palabras”.

Sabemos que el shock es grande y esperamos que un sacerdote hable de dios o de algún versículo de la biblia, pero en ese momento, todas las categorías, todos los conceptos, todas las enseñanzas, eran rebasadas por la realidad, el padre se había quedado sin palabras y el reportero quería escuchar algo que le ayudara a procesar el momento. Imaginemos un lugar en el que nadie sabe que decir, porque no puede, y nadie sabe que pensar, porque nadie dice nada.

Lo mismo ocurre con la muerte de un ser querido. No hay nada que nos digan, que nos haga sentir bien, al mismo tiempo, no hay nada que se pueda decir, la realidad de perder a alguien es abrumadora.

Pero después del shock, la verdad llega, al poder hablar del evento, se asimilan los sucesos; se les da forma en nuestra mente y se articula una explicación. Si esto no pasa, cuando no se enuncia la verdad, el individuo puede caer en la locura. Estar frente a la realidad sin poder poner algo entre ella y nosotros, es abrumador, necesitamos de palabras que nos protejan.

Un ultimo ejemplo de esto, en la vida cotidiana. ¿Han visto que hay algunos periódicos, con imágenes violentas, y cómo, generalmente, vienen con un encabezado de broma? es decir, que hacen un chiste de la situación. Precisamente este encabezado gracioso, nos ayuda a asimilar la noticia que de otra manera sería más difícil de asimilar. Podemos decir que la realidad nos enferma y la verdad es la cura.

Conforme el libro avanza, también se habla de como el conocimiento, nos ayuda al momento de acercarnos a la verdad. Nuestro conocimiento, nos coloca en un lugar, desde donde se habla y se opina. Es decir, se habla desde una posición en el mundo; Maestro, mecánico, gerente de un banco, etc. Desde ahí, es que se recibe la información.

Esto, naturalmente, genera obstáculos entre las personas, estos son obstáculos para el conocimiento; el más visible en estos tiempos, es la opinión. Siempre ha habido personas opinando, o líderes de opinión; pero ahora, estas opiniones se vierten en las redes sociales, pues cualquier persona, aunque no conozca del tema, o ni siquiera haya leído la noticia, puede opinar.

Esto confunde, genera desinformación y rumores e impiden el entendimiento, pues tienes argumentos totalmente opuestos y ambos suenan convincentes. Nosotros por supuesto, aceptamos el argumento que confirma nuestras creencias.

Y en la actualidad, todos los días nos enteramos de sucesos, alrededor del mundo; hay algunos que no alcanzamos a comprender, ya sea por diferencias culturales o por que no conocemos los antecedentes. Esto provoca que nuestra opinión, no sea la más acertada y si opinamos en una red social de cosas que no entendemos, estamos abonando a la confusión, propia y de los otros.

Pero como lo mencioné, la realidad nos exige entenderla y enunciarla. Por eso es comprensible que todo mundo opine.

Esto nos lleva a la ultima parte de la Primera parte, en donde hablo del pensamiento y sus límites. Es decir, ¿por qué pienso lo que pienso y no otra cosa?

El crecer en un contexto, va construyendo nuestro pensamiento. Se nos provee de capital cultural (costumbres, objetos, conocimientos, saberes y finalmente, títulos académicos). Nuestro pensamiento nos hace diferentes, el pensamiento colectivo, nos hace parte de los demás.

Somos diferentes, y esta diferencia la comenzamos a notar, cuando identificamos cosas que nos son impensables, pensamientos que no forman parte de nosotros. Por eso, un conservador de extrema derecha y un cantante de narco corridos, piensan cosas que nosotros no, cosas que están mas allá de nuestros límites.

Y tanto el pensamiento del conservador, como el cantante, tienen una influencia en la realidad, es decir; se llevan a cabo marchas en contra de la adopción por parejas del mismo sexo o se realizan tardeadas. Aquí, creo que el pensamiento tiene límites, la realidad no.

Ahora, es importante aclarar que el pensar diferente, se debe entender desde el grupo social y el momento, no desde una jerarquía, no hay superior o inferior. Es decir, no se es más, o menos inteligente, por pensar diferente.

No somos iguales, cada uno pertenece a una fracción de la sociedad, que cuenta con sus problemas específicos; desde madres solteras que necesitan salir a divertirse, hasta personas que andan en bicicleta y les obstruyen las ciclovías.

La sociedad se esta dividiendo cada vez más, por eso es importante ser capaces de pensar en las universalidades. Éstas, no se determinan por el grupo social al que se pertenezca, si no a algo que es esencial para las personas. Es un elemento unificador.

El elemento unificador por excelencia es el capital económico, seas de la clase social que seas, y pertenezcas a la fracción de clase que sea, el dinero es esencial. Otro elemento que me atrevo a señalar como elemento unificador, es La verdad.  La necesitamos, y nos agrupamos alrededor de ella.

Fuera de estas universalidades, encontramos el conflicto que nos representan los otros, los diferentes y sobre todo los que son todavía más diferentes que los otros. Es decir, los grupos minoritarios que sufren discriminación.

Es importante, recordar, que la discriminación es, por definición, la separación de elementos diferentes conforme a sus características. Pero cuando esta discriminación tiene sus bases en el prejuicio, es cuando se convierte en perjudicial.

Se conforma de tres elementos que mencionaré brevemente:

1.- Se comprueba la diferencia (mediante un elemento visible) color de piel, discapacidad, raza.

2.- Valoración positiva de mis características y valoración negativa, si alguien no las tiene.

3.- Esta diferencia, me hace superior.

Es importante ser conscientes de que somos diferentes, ya que así, y solo así, podremos reconocer que fuera de los límites de nuestro pensamiento, existen otras formas de vida, otras concepciones del mundo, de lo bueno y lo malo; de lo valioso y lo inútil; de lo bello y lo grotesco.

Que allá, afuera de mis límites, existen cosas impensables y reconocer que ahí, yo soy lo impensable.

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La segunda parte, está conformada por una suerte de ensayos cortos, donde reflexiono sobre temas diversos, pero siempre desde la Psicología y un poco de filosofía, por ejemplo, la importancia del juego en los niños, y como jugar es un lenguaje, que dice cosas que el niño aún no sabe nombrar.

Un tema divertido, es uno en donde  hago un análisis de los llamados Memes, desde el psicoanálisis; basándome en un texto de Freud, sobre el chiste y su relación con el inconsciente. Ya que los memes finalmente son un chiste, que nos genera placer y ahorro psíquico, es decir, se evita pensar el tema, y se limita a reír por él.

También, otro ensayo, acerca de como el fin del mundo es una especia de motor interno, que nos mueve, es decir; la idea de la muerte como un motivo para hacer las cosas.

Tal vez el tema más introspectivo, sea el que habla de la identificación personal con alguna celebridad, y cómo esto, genera una especie de pantalla protectora a la hora del actuar. Podemos recordar al niño que, jugando a ser portero, pretendía ser Jorge Campos y se lanzaba de manera temeraria como lo hacia Campos.

Otro ejemplo es la jovencita que en sus xv años, para baile sorpresa, elije cierta canción de cierta artista y hace los pasos de algún video musical; en ese momento, esa joven se convierte en la celebridad que admira, y no solo eso, tiene público a quien demostrarlo.

Sin embargo, es importante que el individuo se coloque a distancia de la fantasía, ¿Qué significa esto?

Que, al no haber un espacio entre yo y la fantasía, se corre el riesgo de padecer algún trastorno psíquico o peor aún, se pone en riesgo la vida. ¿Recuerdan el caso del Pirata de Culiacán? ¿Fue usado o en verdad el joven se convenció de ser poderoso e intocable? O los problemas con la justicia mexicana de Kate Del Castillo. Aunque ella lo niegue y diga que cuando el director grita Corte, el personaje deja de existir, sus acciones fueron de una verdadera Reina del Sur.

Pasando a otros temas, hay una parte del Libro que se torna Marxista. En donde trato temas como, la compra de celulares a precios elevados. ya que gran parte del costo de estos, es un valor imaginario que las marcas atribuyen a sus equipos. Y así, los clientes además de pagar, la materia prima, la mano de obra, la tecnología utilizada, los traslados y la propaganda; terminamos pagando un costo arbitrario por la idea.

También, un análisis de los llamados, Godínez, y como son el resultado de una derrota del proletariado, en la lucha de clases.

Finalmente, hago un señalamiento a la sociedad del acoso, y como ésta genera Lord´s y Lady´s, lo que se traduce como la exigencia de la sociedad, de castigar a quienes incumplen las normas.

Este libro es un recordatorio, para que estos temas no se olviden, para que no los dejemos pasar por alto y darlos por sentado.

Describo eventos actuales, y sobre todo hablo de la realidad y la verdad, con el objetivo de abonar en su comprensión y poder entenderlos de manera diferente, y que, el pensar en estos temas, nos ayude a poder entender otros que aquí no se tocan.

Este libro, irrumpe en la realidad, para apuntar todas estas cuestiones, que son obvias, tan obvias que se deja de pensar en ellas, se olvidan; solo se actúa en consecuencia. Por eso, aquí hay un recordatorio para extraernos de nosotros mismos y observarnos desde afuera.

Verte insertado en la realidad, ver cómo influyes en ella; y para que, en un desdoblamiento y explosión de la conciencia, puedas ver, que te estás viendo.

Muchas Gracias.

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Cultura para las masas (Fragmento)

Cultura para las masas

Cultura de masas es, aquel producto en serie, con fines de consumo y que pone al mismo nivel, tanto obras de arte clásicas, como las nuevas expresiones artísticas o contenidos, (ya sean de televisión, cine o música) a las cuales, despoja de su carácter reflexivo, es decir, se plantean cuestiones obvias de manera muy descriptiva pretendiendo ser una crítica (o sátira) que no es más que una descripción de situaciones obvias, para hacerlo más fácil de entender. Mientras más sencillo se presenten las cosas, abarcan un rango más amplio de población y así, se pone al alcance de todos. Productos diluidos y banalizados.

Por un lado, están la música, el cine y la televisión; los medios definitivos de comunicación de masas, manejados por personas de negocios y que ponen en el mercado música con esquemas repetidos y fáciles de escuchar; películas donde invariablemente, sucede lo mismo; con un clímax explicativo y finales felices. También tenemos al Presentador de noticias, con su frase y/o gesto distintivo o el programa matutino con sketches, que son solo un comercial extendido, con chistes fáciles y nunca cuestionando nada.

Así mismo, en la radio se tiene un esquema que se replica en la mayor parte de radio difusoras. Se tiene el tema del día, la participación del público, el momento de “reflexión”, generalmente hecho con opiniones de sentido común o lugares comunes. Tienen también la intención de ayudar al auditorio con sus problemas. En ocasiones, llevarán a un experto en cierto tema, con la finalidad de mostrar seriedad, en un claro intento de no parecer productos vacíos, para terminar presentando a “expertos” complacientes con el programa. Si estos medios modificaran algo, alejarían a las masas.

Por otro lado, los medios toman expresiones artísticas y las diluyen, hasta que el resultado es un producto que consumir y no una obra para reflexionar. Ejemplos de esto: Obras de teatro acerca de programas de televisión; actores de televisión anunciados como participantes de alguna obra de teatro, esto con el fin de atraer al público que no asiste al teatro. Obras cinematográficas, que son adaptaciones de libros que, bajo esta premisa, sugieren ser productos de cultura elevada, por decirlo de alguna manera.

El aspecto positivo en el que se puede pensar, es que atrae a las personas hacia la cultura. Y eso es magnífico. Pero la realidad es que, como lo menciona Eco, se lleva la cultura a las personas, y ahí es cuando fallan, pues se modifica el carácter de una obra, para que sea del gusto de la masa.

Así mismo, los productos para las masas, deben contener una cierta cantidad de elementos o valores, para que puedan ser gozados de diversas maneras por un amplio número de individuos. Pensemos en una película acerca de desastres naturales; tiene efectos especiales, para los que gustan de esto; tiene un tema importante como el cambio climático o, los efectos de la depredación de la tierra, nos invita a una “reflexión” en cuanto a nuestra forma de vida; y se puede usar al artista de moda, para atraer a cierto sector, así como una historia de amor o del reencuentro entre un padre y un hijo, dentro de la trama.

La película será un éxito comercial, porque se exhibe a todas horas y el espectador pensará que está en frente de una joya cinematográfica, cuando en realidad no es más que una repetición de esquemas complacientes con el público. Y obviamente, con la moraleja de ser mejores personas.

Geo-Tormenta_Poster_Latino_JPosters                                                             *Imagen: Internet

Otro ejemplo es el Reggaetón; el cual es criticado por ser un “mal producto musical”, pero cuenta con aliados en los intérpretes de otros géneros musicales, consagrados en el gusto del público, ahora cantando reggaeton y así, es legitimado por las disqueras, mostrando una faceta más inofensiva del género. Y entonces, tenemos al joven que le gusta el reggaetón, que ahora comparte su gusto, con alguien a quien le gusta Enrique Iglesias o Shakira, por dar un ejemplo.  Por supuesto la intención es hacer bailar y hacer billetes. Las compañías tienen que abarcar los más elementos posibles, si lo hacen bien, tendrán un éxito comercial.

No quiere decir con esto, que este tipo de contenidos sean del gusto de todos; como se había mencionado anteriormente, habrá elementos y valores que serán detectados por el público que, serán de su gusto o de su total desagrado.

Es decir, el llamado “movimiento alterado”, goza de popularidad porque representa los valores de un sector específico, además de que es un género norteño. Puede que no seas una persona violenta, pero que sí te guste el género norteño.

Más allá de eso, en el documental “Narco cultura”, se muestra claramente cómo ese movimiento se gestó en Estados unidos, por empresarios no con fines artísticos (Adolfo y Omar Valenzuela), sino con fines de lucro. Gente bien vestida del sector del entretenimiento, con productos vacíos de reflexión, pero sí llenos de relatos violentos y de consumo de drogas, ven en el fenómeno del narcotráfico, su inspiración.

Edgar Quintero, vocalista de la banda “Buknas de Culiacán”, expresa en el documental su deseo de vivir en México, “ya que eso le dará inspiración”. Su Esposa lo desaprueba, a lo que Quintero concluye, que solo por un tiempo.

masas*Imágenes: Internet

En su ensayo “en defensa del nárcocorrido” Juan Carlos Ramírez refiere como el nárcocorrido, ha evolucionado de ser descriptivo de “enfrentamientos y contrabando, para concentrarse en mostrar la vida placentera y las fiestas de los narcotraficantes”. El movimiento alterado, sintetiza describiendo la buena vida de los que gustan de ser violentos.

Hace más de cien años, el carácter relator del corrido Revolucionario, lo hizo popular; ahora el movimiento alterado, más que relatar, exalta comportamientos. Este tiene su mayor audiencia en los Estados Unidos, y es un producto con derivados en el cine, banalizando al narcotráfico y despojando a la música de toda reflexión.

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